Marcharon por trabajo digno, tierra y techo

En Viedma, los trabajadores sin empleo marcharon para que sus emprendimientos cooperativos sean visibilizados por el Estado y lograr condiciones dignas. Siguen reclamando por asistencia alimentaria.

08/08/2019
Viedma

 

Las organizaciones nucleadas en el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (Ctep) y la Corriente Clasista y Combativa, reclamaron en Viedma por pan, trabajo, tierra y techo, en consonancia con otras movilizaciones masivas en todo el país.

La conmemoración de la fecha religiosa de San Cayetano fue la excusa para volver a plantear la situación de vulnerabilidad social en la que se encuentran las familias excluidas de la economía formal en la ciudad de la capital provincial, y recordar que a pesar de la declaración de emergencia los alimentos no están garantizados en los barrios populares.

Pero además, los movimientos solicitaron al Estado provincial y municipal la visibilización del trabajo que realizan de forma organizativa y colaborativa

“No hay políticas de Estado que ayuden a las cooperativas y ese es uno de los reclamos que traernos hoy a esta plaza”, aseguró Morena Patrizio, una de las referentes del MTE.

Relató además que, más allá de que el Concejo Deliberante local aprobó la ordenanza de declaración de emergencia alimentaria en todo el ejido municipal, “la situación sigue siendo terrible en los merenderos de Viedma y San Javier que nosotros gestionamos. Cada vez tenemos más chicos y chicas dentro de los merenderos”.

 

Tierra y techo

 

En la ciudad de Viedma existen actualmente siete barrios informales que surgieron como tomas ante la carencia de políticas de estado de distribución de la tierra. Las familias viven en situaciones de precariedad absoluta, sin servicios básicos ni asistencia.

 

La semana pasada, se incendiaron tres casillas de madera y una diez personas quedaron en la calle. Son asistidas por las organizaciones sociales y desde diferentes ámbitos se organizaron colectas de ropa y alimentos.

“Ante estas situaciones se vuelve a reflejar la ausencia del Estado para resolver las problemáticas. No podemos depender de las donaciones de la gente para resolver todos los problemas que se presentan en territorio”, concluyó Patrizio.

 

Ante la exclusión, organización

 

“Nosotros hacemos un trabajo casi invisible”, aseguró José Paredes, integrante de Cotranvi, la cooperativa de reciclaje que funcionaba dentro del basural municipal.

 

Cuentan actualmente con 20 miembros que están tratando de sobrevivir recolectando cartones, vidrios, plásticos y metales para vender. Al trabajo insalubre de revolver la basura se sumó que, por una orden judicial, cerró el pre basural y entonces debieron agudizar el ingenio para poder seguir con el reciclaje.

Pusieron en funcionamiento los “puntos verdes”: bolsones distribuidos en distintos puntos de la ciudad donde los vecinos depositan su basura. “Además recolectamos materiales en la calles, y estamos sacando dos camionadas de basura por semana que ya no van a parar a los rellenos sanitarios”, detalló uno de los integrantes de Contranvi.

Sin embargo ese trabajo no es reconocido por las instituciones del Estado y por tanto los laburantes no cuentan con los elementos de seguridad mínimas.

“Queremos ser reconocidos como trabajadores y tener condiciones dignas, tener un baño para compañeros y compañeras, ropa de trabajo, elementos de seguridad. Hemos tenido accidentes, nos hemos lastimado las manos y el seguro no nos cubre porque no tenemos guantes anti cortes que son muy caros y como recicladores no los podemos comprar”, explicó Paredes.

El trabajo de reciclaje decantó en otro emprendimiento, que llevan adelante siete mujeres que conformaron una cooperativa textil. Vivian Chalabe contó que “recibimos el material de reciclaje y con eso estamos fabricando unas ecobolsas que están a la venta. Hace tres meses empezamos y si bien aun somos un grupo reducido, esperamos que se sumen mas compañeras, porque todos necesitamos trabajar”.

Sobre el reclamo en el día de San Cayetano, Viviana aseguró que “no pedimos nada regalado, solamente que nos reconozcan lo que estamos haciendo”.

Las consignas se repiten cada año: comida, techo, trabajo; pero este año la agudización de la crisis económica y el aumento del desempleo que expulsa a miles del sistema, refuerza el reclamo.

La concentración se inició alrededor de las 9.30 horas en plaza San Martín, desde donde los trabajadores movilizados marcharon por diferentes organismos estatales y la Catedral. Luego la movilización volvió a la plaza, donde compartieron un chocolate caliente, tortafritas y se vendieron algunos productos que las cooperativas fabrican.