La historia de los hermanos Cornejo

El macrismo se cuenta por los “nadies” de la Patria. Aquí un recorrido por la vida de Sergio y Antonio Cornejo.  Escribe Sebastián Premici para Cadena Del Sur.

06/09/2019

 

Introducción

El gobierno de Mauricio Macri no fue otra cosa que un “plan de miseria planificada”. Desde 2016, elegimos narrar al macrismo desde lo más profundo de sus miserias: el desmantelamiento del Renatea y con ello, entregarle a las patronales agropecuarias y la Uatre una carta blanca para seguir explotando trabajadores; la investigación de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado y el plan de miseria hacia las provincias de la región. Tres formas diferentes de contar estos años que se convirtieron en tres libros diferentes: De Patrones y Peones (2016); Santiago Maldonado, un crimen de Estado (2018) y La Patagonia ajustada (2019).

Ahora nos salimos de la Patagonia por un momento para contar una parte de la vida de Sergio y Antonio Cornejo y sus anhelos de que las cosas vuelvan a estar un poco mejor…

 

Los Cornejo

Los hermanos Sergio y Antonio Cornejo tienen hoy 64 y 70 años respectivamente; siguen viviendo en el campo La Hoyita, en Rosario del Tala, en la casa a la que fueron acarreados por los Etchevehere tras la denuncia por reducción a la servidumbre realizada por el ex Renatea en 2014. Los explotaron durante 38 años hasta que el organismo creado junto a la Ley del Peón Rural (2011) los rescató. No por casualidad una de las primeras medidas de Mauricio Macri al inicio de su mandato fue desmantelar el Registro – con ayuda de la Corte Suprema de Justicia que había decretado su inconstitucionalidad- para entregárselo a las patronales agropecuarias y la Uatre, llave en mano.

Si hay algo invariable en la vida de Sergio y Antonio -además de haber sido explotados por los Etchevehere durante más de tres décadas- fue votar siempre al peronismo, herencia de su padre. La pregunta es ¿por qué? La respuesta, si bien compleja por lo que implica la deconstrucción histórica del peronismo, resulta bastante más sencilla: es el recuerdo de que las cosas siempre pueden ser mejor, porque alguna vez lo fueron. Casi cuatro años después de que el macrismo desmantelara el organismo que les devolvió sus derechos, los dos hermanos fueron a votar.

Alberto Morel y Yolanda Arredondo son familiares directos de Sergio y Antonio. El pasado 11 de agosto los acompañaron a ejercer su derecho cívico. Cuando regresaron al campo de La Hoyita, entre cigarros, mates y una tarde en familia –el reencuentro entre ellos se dio luego de que fueran rescatados por el Estado nacional- mantuvieron el siguiente diálogo, el cual fue filmado a pedido de este periodista.

-Alberto Morel: ¿Fueron a votar?
-Sergio Cornejo: Y sí.
-Alberto Morel: ¿Y qué se siente?
-Sergio Cornejo: Y cambiar un poco las cosas.
-Alberto Morel: Con el anterior gobierno se pudieron comprar un montón de cosas, como una heladera. ¿Y con Macri?
-Sergio Cornejo: Nada. Estamos tirados.
-Alberto Morel: ¿Entonces tienen una perspectiva de cambiar, que se vayan?
-Sergio Cornejo: (Risas cómplices de por medio) Que se vayan todos. Toda la gente de Macri.
-Antonio Cornejo: Ni lo quiero ver a ese.
-Alberto Morel: ¿Che, la vieja no anduvo por acá? (N.d.R: la vieja es Leonor Barbero, la madre de Luis Miguel Etchevehere y una de las dueñas de Las Margaritas SA, la estancia de 5000 hectáreas del grupo familiar).
-Sergio Cornejo: No, no, se olvidaron (de nosotros). Antes cuando estábamos allá por los menos aparecían.

 

 

Esa referencia a “cuando estábamos allá” era cuando vivían en el medio del monte, sin luz, ni baño ni agua potable y cumplían tareas para los Etchevehere. El ex presidente de la Sociedad Rural y ahora ministro de Agroindustria siempre los trató de “montaraces” pero puso a su propio abogado y al de la Sociedad Rural para intentar comprar la voluntad de los viejos. No lo logró. Lo único que consiguió, cuando Macri llegó a la Presidencia, fue salvarse de la causa penal por reducción a la servidumbre.

Después de un rato de charla, mientras caía la tarde del 11 de agosto, y antes de que se conocieran los resultados de las PASO, los dos hermanos se sentaron en sus banquetas, Sergio miró hacia lo profundo del campo y con su brazo señaló hacia un punto imaginario: “Y estos ya no van a carnear más.”

-Alberto Morel: Lo van a mandar todo afuera, seguro.
-Sergio Cornejo: Todo afuera, sí.
-Alberto Morel: ¿Te acordás cuando al principio Yolly te traía siempre carne, ahora es más difícil porque está más caro? Antes algo sobraba. Esperemos que cambie todo esto.
-Sergio Cornejo: Sí, va a cambiar.

 

 

¿Por qué los dos viejos, a quienes explotaron durante 38 años y vieron como su explotador fue nombrado ministro de Agroindustria, creerían que su suerte podría cambiar de la mano de un nuevo Gobierno?

El cineasta Héctor Aure, autor de la pieza San Perón, película que cuenta la historia de una mujer que tuvo un hijo por cada año de proscripción del peronismo, se preguntó en una charla entre amigos “¿qué es el peronismo?”. “Es una heladera Siam llena con dulce de leche”. A su manera, nos decía que el peronismo es ese lugar anclado en la Historia que nos recuerda que las cosas pueden ser mejores.

En 2016 volví a verme con los Cornejo, luego de publicar el libro “De Patrones y Peones, los aliados esclavistas de Mauricio Macri”. Fuimos con Mariano Smichdt y Nicolás Rigaudi, dos ex trabajadores del Renatea. Comimos un asado y cuando ya nos estábamos por ir, Sergio dijo con total normalidad “lo que sobró, a la heladera”. No era una SIAM pero sí la marca de cierta dignidad recuperada luego de haber sido rescatados por un Estado nacional inclusivo y solidario. Casi cuatro años después de la llegada del macrismo con su plan de miseria planificada, Sergio y Antonio Cornejo fueron a votar creyendo que, definitivamente, las cosas pueden mejorar.