“Silvia fue víctima de femicidio”

Fiscalía y querella aseguraron que quedó probado el femicidio de Silvia Vázquez Colque y que Marcos Thola la mató motivado por los celos. La defensa dijo que la mujer se fue por sus propios medios y minimizó los antecedentes de violencia de género. El viernes se conocerá el veredicto.

08/10/2019
Viedma

 

Luego de seis audiencias, concluyó el debate oral y público por el supuesto homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género (femicidio) de Silvia Vázquez Colque, la mujer viedmense de origen boliviano que está ausente desde el 4 de junio de 2017.

A lo largo de una semana se escucharon una veintena de testimonios, la mayoría propuestos por la fiscalía y la querella. Entre ellos, amigas y familiares de la víctima, los hijos de la pareja a través de cámara gessel, docentes de los niños y también peritos informáticos y psicológicos.

Con mucha crudeza quienes conocieron a Silvia describieron situaciones de violencia doméstica, desde hostigamiento hasta golpes y amenazas. Una escalada que tuvo su punto álgido seis meses antes de su desaparición, cuando Marcos Thola la atacó con un cuchillo, en presencia de sus hijos. Un delito que se caratuló como intento de homicidio pero luego la Justicia degradó a heridas leves.

En la jornada de este lunes, declararon tres testigos y se escucharon los alegatos finales. Además, por primera vez en todo el proceso, habló el acusado, quien se declaró inocente.

Marcos Thola

“Me acusan sin tener pruebas”, dijo de manera escueta.

Precisamente, la existencia o falta de pruebas es la controversia con la que el tribunal integrado por Marcelo Álvarez, Juan Brussino Kain y Adrián Dvorzak deberá trabajar para decidir la culpabilidad o no de Thola, en el contexto de un delito que tiene una única pena: prisión perpetua.

Para la Fiscal Paula Rodríguez Frandsen, su adjunta Paula De Luque, y el abogado de la familia, Favio Igoldi, está probada la acusación.

 

El cuerpo del delito

 

“La mayoría de la prueba que se ha producido en este debate es indirecta, dentro de la clasificación, la más importante es el indicio. La prueba indirecta es contundente. La posibilidad de condenar a una persona en base a indicios está aceptado jurisprudencialmente”, aseguró Igoldi en su alegato.

Destacó además la necesidad de tener “amplitud probatoria cuando se trata de casos de violencia de género. Es el cuerpo de la víctima el que no se encuentra y no el cuerpo del delito, porque éste son todas las circunstancias que rodean al hecho”.

Luego enumeró como ejemplos diferentes casos con condena, entre ellos el de Daniel Solano, cuyo cuerpo jamás se encontró.

 

Silvia está muerta”

 

Con esa afirmación la Fiscal Adjunta Paula De Luque inició su alegato. Repasó el perfil de Silvia, una “madre pulcra”, cuidadosa de sus hijos, de sus quehaceres, de la rutina, trabajadora, sociable. Una madre que no se iría sin sus hijos.

“Hemos podido ver la escalada de violencia de la que Silvia fue víctima por parte de su pareja. Silvia está muerta y esa es la única hipótesis posible”, dijo, y agregó que “nunca nadie más la vio o habló con ella. Rompió con todo patrón de conducta. Nunca más se activó ni la línea ni el teléfono de ella, tampoco utilizó mas el face”, señaló la Fiscal Adjunta y concluyó que Marcos Thola, al no denunciar la desaparición de su pareja, “entorpeció la investigación”.

 

Thola Mintió”

 

Para la fiscal Paula Rodríguez Frandsen quedó probada la muerte y la autoría de Thola. “El sabía que no se había ido a Bolivia ni a Buenos Aires, a pesar de eso dijo que Silvia se había ido con un macho. Seis versiones diferentes dio. Desde el primer día manipuló a sus hijos. Fue el último que vio con vida a Silvia”, detalló.

Frandsen insistió en la violencia que el acusado ejercía, y enumeró algunos hechos que lo comprometen: “Unos días antes de la supuesta desaparición, Silvia le dijo a Thola que se iba a ir con sus hijos. Beatriz (la mamá de la víctima), que estaba en Viedma la noche del 4 de junio dijo que al día siguiente, cuando despertó y su hija no estaba, vio que había ropa de Marcos en remojo, toda llena de tierra. Thola estuvo esa noche ocultando el cuerpo y por eso estaba la ropa sucia”.

 

Ausencia total de prueba”

 

Para la defensa oficial, ejercida por Graciela Carriqueo y Juan José Álvarez Costa, no hay pruebas de que el acusado la haya matado. “Es evidente la falta de evidencia material. Solo escuchamos testimoniales, no hay evidencia científica que corrobore la acusación”, dijo Carriqueo.

Luego desestimó los relatos que afirmaban la violencia constante hacia Silvia. “El único hecho violento que ha sido probado y que tiene una sentencia es la que sucedió el 1 de enero de 2017 (cuando él la apuñaló), pero según las testimoniales parece que desde ese momento y hasta el 4 de junio no hubo otro acontecimiento. Nada de amenazas ni denuncias de (la Ley de Violencia de Género) 3040 quedó acreditado”, planteó.

El único elemento en el que defensa y acusación coincidieron es que fue Marcos Thola el último que vio con vida a Silvia. Para Carriqueo, la mujer se marchó el lunes 5 de junio por la mañana por sus propios medios; y para la acusación, Thola la mató el domingo 4 de junio por la noche.

El próximo viernes se conocerá el veredicto del tribunal.