# # #ENM2019 #COBERTURACOLABORATIVA #RESISTENCIAMEDIÁTICAFEDERAL

“Reglamentar la esclavitud cambiándole el color a las cadenas”

Abolicionismo versus regulación de la prostitución es uno de los temas que genera mayor controversia y enfrentamiento intelectual y político dentro del feminismo. En el 34 Encuentro Nacional de Mujeres en La Plata se retomó la discusión. Una nota de Radio Kermes (La Pampa).

14/10/2019

(foto Radio Kermes)

El Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries tuvo su plaza Abolicionista. Durante la jornada del sábado, el Centro Cultural Islas Malvinas reunió al activismo feminista que lucha contra la explotación sexual en todas sus formas.

La plaza "Johana Ramallo", llamada así en pos de visibilizar la desaparición y asesinato de la joven platense a manos de las redes de Trata, focalizó en la necesidad de frenar la avanzada neoliberal/colonial que intenta reglamentar la prostitución.

Romina Pereyra, comunista, militante lesbiana, abolicionista matancera del territorio de Amancay Diana Sacayan, conversó con Radio Kermés sobre la problemática.

"Este año era indudable que había que hacer una acción abolicionista política. El caso de Johana es la expresión concreta de las más profundas injusticias. Para nosotras, esta acción callejera es una dignificación de nuestra militancia."

-¿Por qué buscan reglamentar la prostitución?

- El sistema prostituyente, de la mano del reglamentarismo, son acciones del Estado y como toda acción estatista tiene carácter burgués. Esto es una propagación de la densidad macroeconómica. Hablar de prostitución es hablar de grandes ganancias y de un sobreprecio de la explotación. Cuando nosotras discutimos e interpelamos al movimiento feminista y le decimos que la reglamentación del sistema prostituyente es un instrumento del neoliberalismo, estamos desenmascarando el entramado económico de los Estados. Los países que se hacen ricos con la prostitución son aquellos que la manifiestan en términos legales, en datos de acumulación de capital. Cuando discutimos prostitución, discutimos economía, discutimos que no somos ni los medios de producción ni la mercancía. Somos las sujetas políticas que van a tomar esos medios de producción.

(foto Radio Kermes)

-¿Qué plantean los proyectos de ley?

- Primero hay que dejar en claro que Argentina es un país abolicionista y que suscribió tratados internacionales y leyes en ese sentido. Entonces, cómo se podría reglamentar algo que se supone vamos a abolir. La realidad es que el reglamentarismo ha presentado alrededor de 10 proyectos en todo el país. Esa es la estrategia: que el Estado argentino no se proclame reglamentarista, sino conseguir leyes provinciales que avalen estás prácticas. El proyecto de ley más asqueroso es el que se presentó en la Ciudad de Buenos Aires, porque tiene un doble juego: reglamenta al sistema prostituyente y legitima a los prostíbulos. Es una ley que habilita a registrar los espacios de producción de los proxenetas.

-¿Qué estrategias son necesarias para enfrentar a estos poderes?

- Necesitamos hacer una pedagogía de la reglamentación. Necesitamos instruirnos y pegarle en la córnea a estos proyectos que representan a las grandes "empresas" y atenúan el debate dentro del feminismo. Es importante que digamos que ninguno de los proyectos represanta a las putas, lo que hacen es registrar el capital del prostituyente, registrar a la puta a través de un carnet o credencial y plantear un sistema cooperativo de las ganancias, lo cual es estúpido y mentiroso ¿va a cobrar lo mismo por una fellatio una piba en La Matanza que una acompañante de las que dirigen AMMAR? Son leyes que pretenden reglamentar la esclavitud, cambiándole el color a las cadenas.

-Dentro del feminismo hay quiénes sostienen no tener posicionamiento al respecto, pero asumen que reglamentar la prostitución evitaría la persecución policial.

- Ninguna persona puede decir que no tiene posicionamiento frente a la prostitución. Quienes dicen que no tienen postura tomada están a favor de la explotación. En ningún país en los que se ha reglamentado la prostitución dejó de haber atropellos o persecución policial. En Argentina, prostituirse no es ilegal y de todas maneras nos persigue la policía. Derogamos los códigos de faltas y nos persigue la policía, porque el sistema cuenta con la policía como aparato de logística. Nosotras tenemos que luchar contra la represión estatal, sea o no reglamentada la prostitución. Y no seamos infantiles, la Argentina dejó de tener dictadura y seguimos teniendo gatillo fácil.

-¿Cómo juega el empobrecimiento en este sistema de explotaciones?

- A las putas muertas las pone siempre el pueblo pobre. En ningún lugar del mundo apareció una millonaria asesinada por el sistema prostibulario. La crisis neoliberal aumenta la cantidad de niñeces, mujeres, travestis y trans en las calles. Con ello crece también el consumo y las enfermedades de transmisión sexual. En ninguna municipalidad del país hay políticas públicas para frenar esto. Hoy Florencia Guimaraes García -activista travesti- y Mónica Macha - Diputada Nacional por el FPV- están trabajando en un proyecto de ley de acompañamiento integral para personas en prostitución. Es la primer política pública en la que se le va a preguntar a la puta si quiere salir de esa situación. No se le va a preguntar si lo considera un trabajo o una explotación, se le va a preguntar qué quiere.

(foto Radio Kermes)

- ¿Por qué sos abolicionista?

- Me crié en las rutas de Laferrere, conozco el sistema, lo sufrimos. He perdido muchísimas compañeras producto de la prostitución. El abolicionismo me permitió sentirme libre desde el placer como lesbiana, plantear que cobrar por coger se podía discutir frente a lo que significa coger por deseo. El abolicionismo me mostró al cuerpo prostituido.

-El abolicionismo marca un quiebre dentro del feminismo.

- Hasta hace unos años, en el feminismo todas éramos abolicionistas de la prostitución, del matrimonio y de la monogamia. Me aterra este retroceso dentro del movimiento, que hoy propone reglamentar la violencia. Dentro de poco van a decir que el matrimonio es una institución fraterna.

Hoy me defino abolicionista y lesbiana y entiendo que no va a haber destrucción del sistema capitalista y patriarcal sin el feminismo. No voy a asumir un feminismo sin abolicionismo y para eso hay que hablar con las TERF (Trans Excluyentes), con las biologicistas, con una cantidad de sujetas que, por ser feministas, asumen la tutela o la capacidad de maternarnos. La verdad es que si algo sabemos las tortilleras es elegir qué teta queremos mamar, por eso elegimos un feminismo abolicionista que sea clasista, antirepresivo y popular.