El femicidio de Karen, cinco años después

El asesinato de la niña de 14 años marcó un hito para el Poder Judicial rionegrino. Aún no existía el agravante de violencia de género para los homicidios pero se condenó a cadena perpetua a los responsables. La mamá y la comunidad sostuvieron hasta hoy el reclamo.

27/10/2019
Viedma
Carolina González

 

El cuerpo de Karen Álvarez fue descartado en un descampado en las afueras de la ciudad de Viedma y encontrado casualmente por dos transeúntes la mañana del 26 de octubre de 2014. Desde hacía dos días su familia y amigos la buscaban con desesperación.

En el 2017 se juzgó a Pablo Jofré y Gustavo Mobilio por abuso sexual seguido de homicidio (criminis causa). Por primera vez y aun sin la figura agravante de la violencia de género en la acusación, los jueces Guillermo Bustamante, Ariel Gallinger y Marcelo Chironi, fundaron la decisión de culpabilidad y especialmente la condena de cadena perpetua en los tratados internacionales y múltiples fallos con perspectiva de género. 

El Tribunal determinó que los do hombres la violaron y para ocultar ese delito la estrangularon con la manga de su pantalón. Determinaron que hubo alevosía, en tanto la superaban en número y fuerza física, y sobre todo una situación de desigualdad en un sistema de relaciones de dominación. 

 

En las uñas de la niña de 14 años, en su cuerpo y en las prendas se encontraron rastros de ADN de los dos acusados y de una tercera persona que hasta el momento no fue identificada.

Durante la instrucción e inclusive el debate oral y público, ambos se declararon inocentes e intentaron desligarse de cualquier vinculación con el hecho ofreciendo versiones inverosímiles. Finalmente, luego de los alegatos de las partes, Pablo Jofré se declaró culpable del homicidio pero negó el abuso sexual, desligando de toda responsabilidad a Mobilio. Pero no alcanzó. 

“Infructuosos, incomprobables, descabellados y por momentos incoherentes resultaron los intentos de ambos imputados por desligarse del crimen que se les imputa, poco fue lo que pudieron ensayar en su defensa frente a la contundencia de los relatos testimoniales que he mencionado, y a la estruendosa y palmaria evidencia que brindan los estudios de ADN, esto último resultó imposible de eludir por Jofré y Mobilio, vano resulta cualquier intento frente a la incontrovertible verdad que arroja aquella prueba”, remarcaron los jueces en su sentencia.

Ambos fueron condenados a cadena perpetua el 10 de febrero de 2017.

Para Beatriz Mosqueira, representante de la Oficina de Género del Poder Judicial rionegrino, “fue un caso bisagra”, porque “incluso antes de que se modificara el Código Procesal Penal en la Provincia, la pena de sentencia fue perpetua. Para nosotros fue muy importante institucionalmente”.

El femicidio como tipo penal no existe en la provincia de Río Negro, pero desde el mes de agosto de 2017, cuando entró en vigencia el nuevo Código de Procedimiento, puede sumarse al homicidio el agravante de violencia de género que conlleva siempre la prisión perpetua como pena.

Especialmente, desde el 2018, a través del protocolo que creó el Ministerio Público Fiscal de la provincia, todas las muertes violentas de mujeres, deben ser investigadas como un posible femicidio; lo cual representó otro cambio institucional relevante dentro de la Justicia provincial. 

Estas modificaciones se dieron al calor del creciente reclamo nacional de la sociedad y particularmente con el nacimiento del movimiento Ni Una Menos en el año 2015. Pero también jugó un rol importante la movilización local de una comunidad horrorizada por el crimen, incluso años después de la sentencia.

Karen es parte del triste registro de femicidios que elabora la Corte Suprema de Justicia de la Nación, desde el año 2015. 

 

Cinco años después

 

Desde hace cinco años, Karen falta de su hogar y no hay un solo minuto que su familia no la extrañe. 

Edith Miller, su mamá, destina cada uno de sus días a recordarla, pero no en soledad. Milita contra la violencia de género y trata de hacer visible, a través de la muerte de su niña, la importancia de educarse libre de violencia hacia las mujeres.

Desde hace un tiempo llevó a Viedma, en conjunto con el área de Derechos Humanos del Municipio, la campaña del Banco Rojo, un símbolo con el cual pretenden visibilizar a las mujeres asesinadas en un marco de violencia de género. 

 

Edith recorre escuelas, contando la historia de su hija, dando la posibilidad de que los pibes conozcan no sólo ese caso, sino todo lo que representa la violencia sexual.

“Este trabajo es una forma pacífica de visibilizar y prevenir. Venimos trabajando bastante bien, visitando escuelas. Está dando resultado, los chicos van tomando conciencia, se animan a hablar, a denunciar”, dice. 

“Preguntan qué fue lo que pasó con Karen y muchas veces solamente escuchan, pero al otro día se acercan a denunciar abusos, las propias violencias que sufren”, cuenta a En Estos Días.

Este año, por primera vez, Edith no convocó a marchar para recordar a Karen, porque ella “lo hace cada día”.

 

“Decidí hacer un recordatorio únicamente en la ESFA (Escuela a la que asistía), con profesores y alumnos, algo más íntimo, simplemente porque todos los días recuerdo a Karen. Si hago una marcha o una encendida de velas, la gente la va a recordar porque yo convoqué, pero si la recuerdan por sí misma, entonces va a ser por siempre”.

 

Mobilio y Jofré

 

Gustavo Mobilio y Pablo Jofré continúan detenidos, en General Roca y Viedma respectivamente. A pesar de que el Superior Tribunal de Justicia rionergino confirmó la sentencia de ambos en el 2018, el expediente aún se encuentra esperando una resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, lo cual implica que no cuentan con una sentencia firme.

Desde el 30 de agosto de este año la causa duerme en una de las vocalías del máximo órgano judicial de la Nación.

Esta situación habilita a Jofré y Mobilio a solicitar la excarcelación, pero hasta el momento el Tribunal que los juzgó les negó el beneficio. Durante el mes de diciembre de 2018, Mobilio reclamó a través de la defensa oficial, la colocación de un dispositivo de seguimiento satelital para poder vivir en el domicilio de su pareja, con la que mantiene una relación desde hace dos años en la ciudad de General Roca. 

Firme fue el pedido de la familia de Karen y la comunidad para que no se le otorgara ese beneficio.Contundente la respuesta del tribunal: “Es absurdo pensar que Mobilio respetará su palabra y permanecerá inmóvil esperando ser citado para cumplir una condena de prisión perpetua”.

El año pasado, además, Edith denunció que desde el penal provincial, Pablo Jofré tenía acceso a un teléfono celular y a redes sociales, a través de las cuales acosaba a otras niñas de la ciudad.

Lo denunció e hizo viral, porque, como cada día, no permite que el femicidio de su hija quede en el olvido. Edith lo resume así: “Todo lo que hago en mi vida, lo hago por ella”.