“La historia va a condenar a los usurpadores y violadores de la democracia”

El dolor por el golpe de Estado en Bolivia se convirtió en marcha, en Viedma. La angustia por la seguridad de los familiares que quedaron en tierra boliviana, y la reivindicación de los orígenes.

12/11/2019
Viedma

 

Con movilización, baile, música y canto, la comunidad Boliviana de Viedma y General Conesa, acompañada por un número importante de organizaciones sociales, gremiales y partidos políticos, repudiaron el golpe de Estado contra Evo Morales. Cuestionaron el quiebre del sistema democrático y atacaron las figuras de Luis Fernando Camacho y Carlos Mesa, ideólogos y ejecutores del golpe.

La concentración se realizó en las inmediaciones del Consulado Boliviano en la capital provincial, tal como se hizo en otros puntos del país y la Provincia.

El llanto se apoderó de muchos de los participantes, particularmente de quienes, de manera espontánea, se convirtieron en oradores, durante la tarde gris y fría.

 

“Mi familia es una de las que sufrió la violencia económica de Bolivia”, previo a la llegada de Morales al poder, explicó Mercedes Mollo de la Asociación Inti Boliviano. “Somos los expulsados del sistema, como muchos de los compatriotas que están acá y también vinieron con ese dolor de dejar sus raíces, su tierra para buscar un mejor porvenir”, dijo.

“Nunca nos alejamos de la realidad de nuestro país, este compromiso social es el que venimos a reivindicar acá. En Bolivia no nacimos con derechos, sino que salimos a luchar por ellos y tuvimos el primer Presidente indígena. Lo único que queríamos era dignidad y él nos la dio como pueblos originarios”, planteó.

 

Desde General Conesa llegaron una veintena de integrantes de la comunidad Boliviana para estar presente en el acto que se organizó el domingo por la noche.

“Gracias a los argentinos que nos están apoyando. ¡Querer es poder! Y Evo ha hecho muchas cosas en nuestra Patria. Hace años atrás nadie nos gobernaba como lo ha hecho él”, gritó Mari González, una de las mujeres que llegaron desde la localidad vecina para apoyar al Presidente que debió renunciar por el golpe de Estado.

“A nuestro Presidente lo están sacando a la fuerza como si hubiera hecho algo malo en nuestro país, y sin embargo hizo escuelas, viviendas, pura cosa buena. Él quiere igualdad, sacarnos a todos adelante”, sumó entre lágrimas Elizabeth Ortega.

Y agregó que “necesitamos que se respete el voto de la mayoría. A mí me duele que lo saquen como si fuera un delincuente, lo presionaron, lo dejaron solo. Me duele porque tengo familia allá, como están humillando a la gente pobre. (Luis Fernando) Camacho que fue con la biblia y a quemar la bandera wiphala que nos representa a todos”, dijo.

 

No solo la comunidad boliviana se pronunció en contra del golpe de Estado. Los concejales de la capital hicieron lo propio. Con la voz entrecortada, Evelyn Rousiot, actual presidenta del Concejo criticó la ausencia de otras autoridades nacionales y provinciales en el acompañamiento “a los hermanos bolivianos”. Además aseguró sentir vergüenza por “algunos de los representantes políticos que no dicen con todas las letras lo que está viviendo Bolivia, que es un Golpe de Estado”.

Cuando los sikus comenzaban a sonar, Ricardo Vinaya tomó la palabra y dio un cierre al acto. “No sé qué nos va a pasar, pero multipliquemos este abrazo, esta solidaridad y el repudio absoluto, la condena para este empresario (Luis Fernando) Camacho y el pseudo democrático (Carlos) Mesa. La historia los va a condenar como usurpadores, como violadores de la democracia. El pueblo unido Jamás será vencido”, gritó.

 

La concentración terminó con música andina y bailes típicos, como una reivindicación de los orígenes culturales y la defensa de la identidad indígena que representa Evo Morales y su gobierno.