Carreras perfila su Gobierno a la sombra del albertismo

La Gobernadora electa contará con nueve ministerios y un presupuesto de casi 100 mil millones de pesos. El desafío de construir poder a la sombra de Weretilneck.

19/11/2019
Río Negro

 

Los datos duros por un lado, la construcción política por el otro. El poder de la chequera y la firma, y la presión por la presencia de un líder que ya piensa en 2023.

Arabela Carreras enfrenta varios desafíos de cara a su asunción del próximo 10 de diciembre. La gestión en sí misma plantea complejidades financieras, atadas fundamentalmente a los vencimientos de la deuda, estimada en más de 31 mil millones de pesos.

Gran parte de esos compromisos fueron asumidos en dólares y el impacto final sobre las finanzas 2020 surgirán del valor de la moneda norteamericana al momento de los vencimientos.

De hecho, sólo los intereses de la deuda por el Plan Castello trepa a 22 millones de dólares anuales, es decir al día de hoy (dólar a 61 pesos) unos 1.400 millones de pesos.

El año 2019 cierra con un déficit superior a los 3.500 millones de pesos, empujado, fundamentalmente, por los gastos extraordinarios de la campaña electoral, sumado a la brecha entre ingresos e inflación. Las erogaciones crecieron por encima del 50 por ciento en relación a 2018.

Carreras manejará en 2020 un presupuesto de casi 100 mil millones de pesos, con el cual intentará sostener la línea de flotación del pago de salarios, el desarrollo de algunas obras públicas (casi el 70 por ciento serán financiadas con el endeudamiento del Plan Castello), y comenzar a dar su impronta a la gestión.

Respecto a los salarios estatales, el panorama asoma, inicialmente, complicado. Los últimos tres años los trabajadores perdieron en relación a la inflación, y sólo la aceitada relación de Alberto Weretilneck con gremios como ATE y los docentes de UnTER permitió sostener la promocionada “paz social”. Carreras no heredará automáticamente esos vínculos, y deberá construir de cero su relación con los gremios, cuyos dirigentes se preparan para marcar la cancha durante el verano: recuperar lo perdido en 2019 y proyectar una mejora para 2020.

 

Como la mayoría de las Provincias, Río Negro tiene atado su capacidad de maniobra a las grandes definiciones macroeconómicas y a la relación con el Gobierno nacional. La Gobernadora electa se preservó de salir en la foto junto a Mauricio Macri y Miguel Pichetto, que para la campaña propuso Weretilneck. Intentará hacer valer ese posicionamiento en el vínculo que ya comenzó a trazar con el Instituto Patria y el Grupo Callao.

Un salvataje nacional en los plazos de vencimientos de las deudas provinciales figura al tope de la agenda de los gobernadores electos, y también en el de Carreras.

 

Impronta

 

Arabela Carreras ya anticipó a su equipo más estrecho de colaboradores que, inevitablemente, la gestión caminará veredas distintas al signo distintivo de la construcción política de Weretilneck. Ya no habrá un cara a cara permanente del Gobernador -Gobernadora desde el 9 de diciembre- con cada institución, organización o vecino. En cambio, la futura mandataria espera hacer más amable el trato del Estado rionegrino con los ciudadanos.

Será, según su definición, un Estado menos burocratizado, más cercano, más atento, por sobre la impronta personalista en la resolución de conflictos que le imprimió Weretilneck a su gestión, y que fue central en su proceso de acumulación de poder.

Desburocratización y despapelización, serán dos palabras claves de la futura gestión. La otra, el “cuidado”. Carreras pretende crear estructuras -o reformar las actuales- para disponer al Estado y sus agentes en función de una “atención más humana” sobre las necesidades.

Del nuevo nombre de dos de los ministerios se desprende esa idea: Desarrollo Social se llamará Desarrollo Humano y Articulación Solidaria, y el Ministerio de Gobierno será de Gobierno y Comunidad.

Promoverá acciones solidarias, de trabajo voluntario, y destinará fondos para organizaciones intermedias que atiendan la cotidianidad ciudadana, según planteó a sus colaboradores.

Alejandro Palmieri, futuro Presidente de la Legislatura, junto a Carreras

Cómo hacerlo en un marco de restricciones financieras, es el primer problema. Cómo construir poder en un partido edificado según la impronta y necesidades políticas de su creador, el segundo.

Carreras sabe que comienza su gestión haciendo equilibrio entre lealtades ajenas. Gran parte de su equipo es continuidad de la actual administración, y hasta algunos de los nombres que aparecen como recambio son, en realidad, dirigentes que nacieron bajo el ala, más o menos dura, del albertismo.

Weretilneck no disimula que su paso por el Senado es solo un bache institucional obligado por la Constitución provincial -que intentó sortear- en su construcción de poder, y que su esencia política es el manejo del Ejecutivo. A Weretilneck lo desvela el 2023, y así lo confía a su círculo más cercano.

Si bien Carreras tendrá desde diciembre el nada despreciable manejo de la chequera -que tantas voluntades políticas alinea-, gran parte de su gabinete y, fundamentalmente de la bancada oficialista en la Legislatura, proviene del albertismo.

Una tensión latente que será más o menos visible según la suerte de la gestión y la capacidad política de la Gobernadora para sumar voluntades sin que la palabra traición se cuele en la agenda de Juntos Somos Río Negro.

La elección del ultra albertista Facundo López como presidente de la bancada oficialista en la Legislatura, es un dato que no pasa desapercibido entre los dirigentes más cercanos a Carreras.

Por ahora, todo son abrazos y gestos de complicidad. La cotidianidad de la gestión y de la construcción política, será otra cosa.