# GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA

Llovieron balas en Senkata

El 19 de noviembre, nueve días después de consumado el golpe de Estado en Bolivia, la policía y el ejército desalojaron por la fuerza los piquetes de trabajadores y campesinos que bloqueaban el acceso a la planta de combustibles de Senkata, en los suburbios de La Paz. Emplearon helicópteros para ametrallar desde el aire y a mansalva a la multitud. Los datos oficiales reconocen 10 muertos y decenas de heridos. Maurico Rojas, abogado de la APDH, viajó junto a una delegación argentina para recoger los testimonios de las víctimas.

03/12/2019
Nacional

 

El titular de Defensa del gobierno de facto en Bolivia, Luis Fernando López, dijo a los medios de Prensa que a pesar de los muertos civiles "de las Fuerzas Armadas no salió ni un solo proyectil", y atribuyó la violencia a "hordas" que "están recibiendo órdenes, dinero, alcohol y coca para causar temor, pánico".

Lo dijo tras la brutal represión del 19 de noviembre a la movilización de alteños que bloqueaban, wiphala en alto, la salida de la planta de gas de YPFB en Senkata, repudiando el golpe de Estado.

Senkata es una pequeña comunidad de no más de 2 mil habitantes del distrito 8 en El Alto, suburbio de La Paz. Es un punto diminuto en el mapa de Latinoamérica hilvanado por el espanto.

Las imágenes apocalípticas que sortearon el cerco de la dictadura boliviana, graban en las retinas las espesas nubes de humo y gas, figuras opacas, las polleras de las cholas, miles huyendo de la policía, buscando amparo a la balacera.

Luego también, los militares ametrallaron a mansalva a la multitud desde helicópteros en vuelo. No se sabe: oficialmente se reconocen 10 muertos y decenas de heridos.

La masacre de Senkata es una de las marcas en el orillo del régimen de terror impuesto por la autoproclamada presidenta, Jeanine Añez, y esto por mucho que insistan la dictadura cívico militar y la prensa oficial en querer disimular los crímenes de lesa humanidad cometidos desde el 10 de noviembre en Bolivia, cuando el golpe de Estado empujó al presidente Evo Morales a la renuncia primero y luego al exilio en Méjico.

El jueves 28 de noviembre, por la noche, llegó al Aeropuerto Viru Viru de Santa Cruz una delegación argentina integrada por referentes de derechos humanos, gremios y organizaciones sociales, en un intento por perforar el silencio al que el gobierno de Añez condena a las víctimas del terrorismo de Estado.

Durante la escala en Santa Cruz para el trasbordo al vuelo que los llevaría a La Paz, la delegación fue hostigada, filmada e insultada. Y para que no quedaran dudas, también amenazada por el ministro del Interior boliviano, Arturo Murillo: «Hay extranjeros que están llegando al país, hechos unas mansas palomitas, para incendiar el país. Que anden con cuidado. Los estamos mirando. Los estamos siguiendo. Estamos viendo lo que están haciendo. En el primer paso que den tratando de hacer terrorismo o sedición, se van a ver con la policía», avisó.

Delegación Argentina en Solidaridad con el Pueblo Boliviano

Entre quienes fueron agredidos y retenidos estaban el referente del MTE y la CTEP,  Juan Grabois; Pablo Pimentel, abogado, de la APDH La Matanza; la dirigente  del Frente de Organizaciones en Lucha, Marianela Navarro; Pablo Garciarena, abogado especializado en derechos humanos; la abogada, docente y militante, Gabriela Carpineti; Vicky Freire, del Observatorio de Géneros y Políticas Públicas, referente de Mala Junta y del Frente Patria Grande; Natalia Zaracho, cartonera, militante social de Nueva Mayoría y del MTE; Federico Fagioli, miembro del MPLD y la CTEP, y Cristina Vera Livitsanos de Patria Grande.

Con el grupo llegó hasta Senkata Mauricio Rojas, abogado de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

En Estos Días: Mauricio, comienzo preguntándole por el origen de esta idea. ¿Cómo se organizaron y resolvieron viajar a Bolivia, y con qué objetivo?

Mauricio Rojas: Surgió a partir de la iniciativa de organizaciones sociales y de Derechos Humanos. Se sugirió la idea e inmediatamente estuvimos de acuerdo; prácticamente en tres días se organizó, sin mucho tiempo para preparar el viaje. Decidimos que era necesario hacerlo, romper el cerco de la dictadura, aún a consecuencia de que pudiera estar en riesgo nuestra integridad. Y creo que el balance es positivo, que logramos romper ese cerco, y nuestra presencia fue también una caricia para la resistencia boliviana contra el golpe.

En Estos Días: Saltar el cerco implicó lo que todos vimos, que tan pronto llegaron al aeropuerto recibieron un primer apriete de las autoridades bolivianas.

Mauricio Rojas: Sí, ahí ocurrieron las primeras agresiones contra la delegación. Hay un mecanismo que aplica la dictadura boliviana, que consiste en tener un equipo de prensa bastante aceitado -es decir, un grupo en apariencia de prensa, pero que en realidad actúa como un grupo de agitadores de la dictadura- que comienza a hostigar con preguntas que no son propias del periodismo, sino preguntas con opinión, que generan un clima tenso, de agresión, al que enseguida se suman civiles. Y cuando uno se da cuenta, tiene a unas cincuenta personas alrededor en situación de posible linchamiento. Separaron a la delegación e intervino la policía. Mientras tanto tenían afuera un camión preparado para el traslado, por si hubiera habido alguna respuesta de nuestra parte a las agresiones.

Luego vino la amenaza del ex senador y ahora ministro del interior de la dictadura, Arturo Murillo, ante las cámaras de televisión. Señalándose un ojo con el dedo índice, como se advierte a un niño, dijo: “Que anden con cuidado. Los estamos mirando. Los estamos siguiendo…”.

Mauricio Rojas, APDH

“Nuestra presencia fue bastante difundida por los medios bolivianos”, contó Mauricio Rojas, “por lo cual éramos fácilmente identificables, reconocidos. Recibimos también muestras de solidaridad y de apoyo, sobre todo en El Alto, de parte de gente muy emocionada y agradecida por nuestra presencia, aún con gran temor de acercarse y manifestarse”.

Si la amenaza de Murillo se cumplió o no, no está claro. Otros integrantes de la delegación, como el secretario General de ATE Capital, Daniel Catalano, dijeron haber visto vehículos civiles y agentes de a pie acechando los movimientos del grupo argentino.

“Yo no lo pude verificar”, dijo Rojas, pero si percibió que “se notaba a la gente muy temerosa al acercarse a nosotros. Miraban constantemente para todos lados, como quien siente que está siendo controlado”.

La estadía en suelo boliviano se extendió desde el jueves hasta el domingo. Durante esos días la delegación estuvo alojada en un modesto hotel de El Alto, “donde no tuvieron miedo de recibirnos”; para Rojas “fue importante, es una muestra más de la resistencia a la dictadura de parte del pueblo boliviano”.

 

En Estos Días: Y en ese contexto que describe, ¿cómo se organizaron para recoger los testimonios?

Mauricio Rojas: Nos dividimos en grupos. A mí me tocó integrar el grupo que se instaló en la iglesia de San Francisco, en Senkata, donde ocurrió la masacre. Ahí trabajamos juntos con Pablo Pimentel (también abogado, de la APDH de La Matanza), y tomamos los testimonios de familiares de dos personas que fueron asesinadas el día de la represión, y el de una chica, herida de bala. Con ella ocurrió algo que es habitual en estos momentos en Bolivia: acudió al sistema público de salud, en primera instancia, y no la quisieron atender. Entonces tuvo que atenderse en un centro privado, y ahí, lo primero que hacen los privados es llamar a la policía. Inmediatamente la policía llega y comienzan a interrogarla. Que si estaba en la manifestación, que cuáles eran sus vínculos con el MAS (el Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos, a partir de 1987, como Movimiento al Socialismo-Unzaguista, es liderado por Evo Morales, en el gobierno desde 2006 hasta el golpe de Estado del 10 de noviembre); en fin, se da esa situación.

 

 

En Estos Días: ¿Es de práctica común esa negativa a atender a los heridos?; vale decir, ¿el abandono de persona?

Mauricio Rojas: Algunos de los heridos fueron atendidos, trasladados a hospitales, pero siempre estaba este tema. Herido que ingresaba, primero era interrogado por la policía. Por lo cual muchos optaron por no ir al hospital, y fueron socorridos en casas de familia. En los casos concretos que yo recibí, se trató de estos dos jóvenes asesinados. Ambos muertos ametrallados desde helicópteros en vuelo, y el de esta chica, herida de bala.

En Estos Días: Dispararon a mansalva sobre la multitud.

Mauricio Rojas: Sí, efectivamente, fueron disparos a mansalva sobre población civil desde un helicóptero. Los tres casos que comento fueron presenciales. Luego recibí otras denuncias vía WhatsApp, de personas que así lo hicieron por miedo, porque estaban en situación de clandestinidad.

El 19 de noviembre el gobierno de facto dio la orden de despejar el bloqueo a la planta de envasado de gas en Senkata (que provee, entre otras ciudades, a La Paz), donde los manifestantes se habían agolpado reclamando la renuncia de Jeanine Añez y el regreso de Evo Morales al gobierno; la derogación del decreto 4078 (que autorizaba a las fuerzas armadas a intervenir “para el restablecimiento del orden interno”, y eximía a los militares de responsabilidad penal), la defensa de las reservas de litio, el repudio a la candidatura a la presidencia de Carlos Mesa, y la declaración de Luis Fernando Camacho como persona no grata.

Aunque el discurso oficial mencionó en todo momento a “partidarios del MAS” como promotores del bloqueo, los vecinos de la zona aseguraron que las movilizaciones fueron autoconvocadas cuando comenzaron a conocerse los partes por las primeras muertes en el conflicto (hoy, más de 30 según los dudosos datos oficiales) nutriéndose de personas provenientes de todos los municipios de La Paz.

La versión oficial afirma que los manifestantes utilizaron dinamita para derrumbar uno de los muros de la planta de Senkata, lo cual, sostienen, obligó a la represión en resguardo de los depósitos de combustible.

No obstante, si se observa una fotografía aérea del lugar, claramente se ve que estos tanques esféricos están en el otro extremo del predio, alejados del lugar donde se produjeron los incidentes.

El avance policial sobre los manifestantes con gases y armas largas fue apoyado por helicópteros desde el aire.

En Estos Días: Mauricio, ¿cómo continúa a partir de ahora la actividad de la delegación, luego de los testimonios recogidos?

Mauricio Rojas: Vamos a elaborar un informe con las denuncias de las víctimas y lo vamos a hacer llegar a los distintos organismos internacionales en defensa de los Derechos Humanos. Nuestro objetivo fue el de romper el cerco impuesto por la dictadura, ingresar y recoger los testimonios, y expresar la solidaridad del pueblo argentino con lo que está sufriendo el pueblo boliviano. Este primer objetivo fue cumplido. Ahora el tema de la denuncia ante organismos internacionales y la investigación sobre violaciones a los derechos humanos, es algo que llevará su tiempo; algo que así se los manifesté a las víctimas.

En Estos Días: Pero adelantándome a esas conclusiones, usted es abogado, coincidiremos en la evidencia de que se trata de crímenes de Estado.

Mauricio Rojas: Sí, claramente, porque además están desarmados todos los sistemas institucionales. Por ejemplo, una de las familias que yo recibí, no sabe ni siquiera si su caso está judicializado; nadie les avisa nada. No saben si hubo autopsia. Nada. En el otro caso, la autopsia se hace en la misma iglesia donde estuvimos, ni siquiera en la morgue, sino ahí. Juntan los cuerpos en la iglesia de San Francisco.

En Estos Días: ¿Y cuál fue la actitud de la iglesia frente a esta situación y en particular con ustedes?

Mauricio Rojas: Puntualmente la iglesia de San Francisco, bien en todo momento. Mantuvieron abiertas las puertas y nos permitieron tomar las denuncias. En ese sentido no hubo ningún problema.

La Delegación Argentina en Solidaridad con el Pueblo Boliviano regresó el domingo al país. Este martes se presentó en conferencia de prensa, en la sede del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SIPREBA), un informe preliminar sobre la situación en El Alto, y las denuncias por violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno de facto en Bolivia.

Aquí, el texto completo: Informe preliminar de la Delegación Argentina en Solidaridad con el Pueblo Boliviano

SIPREBA produjo además en El Alto una serie de videos, grabados en la iglesia de San Francisco, que recogen los testimonios ofrecidos por los testigos y familiares de las víctimas de la masacre de Senkata a la Delegación Argentina en Solidaridad con el Pueblo Boliviano. En Estos Días reproduce aquí uno de ellos. Otros pueden verse en la página de Facebook del sindicato.