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Año nuevo en Plaza Dignidad

La plaza Baquedano o plaza Italia se llama ahora Plaza Dignidad. Ubicada donde se tocan las comunas de Providencia y Santiago es, desde que iniciaron en Chile las movilizaciones contra el gobierno de Sebastián Piñera, un símbolo.  Más que un símbolo, un vértice histórico donde vuelven a encontrarse la unidad popular soterrada por décadas y el siempre presente rostro de una de las más feroces dictaduras latinoamericanas.

01/01/2020

(Fotografía gentileza The Clinic)

 

Desde el atardecer de este martes 31, miles de chilenos se convocaron a través de las redes sociales para recibir el Año Nuevo con una cena masiva en la Plaza Dignidad (“Zena Cero” llamaron al convite organizado por distintos movimientos sociales), que culminó al amanecer de este miércoles, cerca de las 6, cuando una vez más Carabineros ordenó la represión con “guanacos” y gases lacrimógenos sobre las familias que aún despedían la Noche Vieja.

“Se armaron varios escenarios y espacios con artistas chilenos, que se presentaron en este Año Nuevo con Dignidad, tal como se consignó el evento a través de redes sociales”, describió el portal contrahegemónico de noticias El Desconcierto.

“Junto a esto, en algunos puntos de la zona se instalaron memoriales con velas para recordar a quienes han sido víctimas fatales de la represión por parte de Carabineros y fuerzas de seguridad del Estado, desde que comenzaron las manifestaciones”, consignó este medio.

 

(Fotografía gentileza The Clinic)

 

Al amanecer, en medio de un gran operativo de seguridad desplegado por el Gobierno del presidente Sebastián Piñera, estimado en unos 2 mil efectivos, Carabineros recibió la orden de reprimir.

Los más afectados fueron quienes se encontraban en la denominada “primera línea”, (para cada movilización las organizaciones sociales disponen un perímetro integrado por militantes que son quienes dan la alarma y resisten los primeros golpes de la represión) protegiendo a la manifestación.

Así ha sido -y sigue siendo- a lo largo de más de dos meses en las ciudades del interior, y en la capital, en Plaza Dignidad, el escenario por antonomasia de lucha popular, que ha dejado decenas de muertos, varios miles de heridos y torturados, mujeres vejadas y detenidos con paradero desconocido.

De acuerdo al último reporte publicado este lunes por el Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile, fueron hospitalizadas con distinto estado de gravedad desde el 17 de octubre, 3.583 personas; 359 de ellas con heridas oculares (un detalle de estilo de Carabineros que dispara postas antidisturbio directamente a la cabeza de los manifestantes); 2.050 heridos por disparos, más de medio centenar por munición convencional, de plomo; 230 recibieron impactos directos de carabina lanzagases.

Las cifras, aclara el documento, no reflejan el número total de denuncias, sino solo aquellas que el Instituto ha podido constatar. Entre ellas, más de un centenar de niños heridos.

 

Altar en Plaza Dignidad, en memoria de las víctimas de la represión (Fotografía gentileza The Clinic)

 

El INDH realizó 9.589 visitas a personas detenidas en comisarías y corroboró que 208 mujeres fueron violadas bajo custodia por integrantes de las fuerzas de Seguridad; 400 casos de tortura y 884 de abuso de fuerza al momento de la detención.

Como consecuencia, el INDH tramita actualmente 980 acciones judiciales por violaciones a los Derechos Humanos del gobierno de Sebastián Piñera.

Nuevamente: se trata de datos oficiales; existe un número no publicado de denuncias que continúan bajo investigación.

Este martes, en vísperas del nuevo año, los manifestantes alzaron un altar en Plaza Dignidad para homenajear a Mauricio Fredes -joven militante social, obrero de la construcción y “primera línea”- quien falleció el viernes pasado a una cuadra de allí, al caer a un foso eléctrico inundado cuando huía de la represión desatada por la fuerza especial de Carabineros.

Con velas y mensajes, decenas de personas se acercaron al altar para rendir tributo.

Según la autopsia realizada por el Servicio Médico Legal, Fredes, de 33 años, murió por “asfixia por sumersión”.

 

Funeral de Mauricio Fredes (Imagen Twitter)

 

Ayer, martes a mediodía, durante el funeral, Carabineros volvió a atacar con gases lacrimógenos a los miles congregados para la despedida a Fredes en el metropolitano cementerio El Prado, al sudoeste de Santiago.

Durante el cortejo, bajo bandera de apoyo al movimiento social, y en torno al féretro, la multitud cantó a voces a Víctor Jara: “El derecho de vivir en paz”.

 

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