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Coronavirus y los impactos probables en el turismo

El panorama se muestra muy complejo para la actividad turística, en el marco de la cuarentena mundial. Al momento de la recuperación, “se priorizarán destinos en los que la pandemia contó con políticas de estado activas y serias, orientadas a prevenir y cuidar a la población sin distinción de género o clase”. Un artículo del Mg. J. Daniel Nataine*.

22/04/2020

(Foto Municipalidad de Bariloche)

El primer semestre del año 2020 quedará en la memoria como un período histórico en los que más se utilizó la palabra “recuperación”. A escala mundial la mayor parte del tiempo los medios de comunicación se ocupan de la pandemia. Mapas y gráficos muestran los indicadores de contagiados, fallecidos y pacientes recuperados. En el mismo instante se debate acerca de las graves consecuencias que la pandemia ha generado en la ya convulsionada economía del mundo. En los escenarios probables se arriesgan distintas perspectivas, algunas sugieren una agudización de la crisis que era anterior al virus y muy pocas estiman posibilidades de recuperación en el corto y mediano plazo. En lo que no que existe disidencia es en que este fenómeno afectará una actividad económica que genera millones de empleos en distintas regiones del mundo, que incide de modo gravitante en las economías de varias naciones y que tiene, entre otras, dos características que la diferencian: no puede hacer stock y que requiere de la relación social para su concreción. No es sencillo pensar creativamente modalidades de turismo con distanciamiento físico. El alto porcentaje de contagios y la expansión mundial convierten a la nueva pandemia (COVID-19) en un fenómeno más gravitante en sus impactos negativos al turismo que otros fenómenos naturales o virus. En esta práctica social es imposible evitar, entre otras, dos cuestiones: la relación social y la aglomeración.   

En el contexto de crisis económica global, que la pandemia COVID-19 profundizó y develó, evaluar algunos escenarios posibles para el turismo requiere del análisis de datos estadísticos. Corresponde también analizar lo que ha ocurrido en otros momentos históricos del mundo en los que un fenómeno natural, una tragedia o una guerra han afectado una actividad altamente sensible como los desplazamientos turísticos. En un análisis cuantitativo es esperable que esta pandemia genere los siguientes impactos: disminución de movilidades hacia algunos destinos, notables pérdidas de ingresos por turismo internacional en aquellos países en los que resulta clave en su economía, caída de empleos directos e indirectos, entre otros. Otros datos pueden facilitar un análisis más cualitativo: cambios motivacionales a futuro, nivel de  influencia del riesgo en la elección de los destinos, posibles actitudes de estigmatización a turistas cuya procedencia sea de países con mayor número de muertes, entre otros. Cualquier escenario para una ciudad, un país o una región del mundo, consolidados como destinos turísticos, dependerá de múltiples factores que se relacionan. Entre ellos se puede mencionar: el tiempo que dure la pandemia, la posibilidad de contar con una vacuna, el tratamiento de la información y las consecuencias que genere este fenómeno en los comportamientos que relacionan prácticas de desplazamiento y exposición a riesgos. Actualmente existen en el mundo diversas prácticas turísticas en las que asumir riesgos es parte de la experiencia. Por cierto esas tendencias son minoritarias. 

La detención del movimiento turístico nacional e internacional ya ha impactado en el plan de vida de millones de personas que viven de modo directo e indirecto de esta actividad. Afecta a quienes se emplean en alguno de sus servicios básicos y/o complementarios, o porque dependen de los ingresos que se generan en esos territorios. Entre los países que reciben un significativo volumen de turismo internacional se encuentran aquellos que en la actualidad registran los valores más altos de contagios y muertes por COVID-19: Francia, España, EEUU, China e Italia. Conforme los datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT), en el año 2018 los tres países con más turismo internacional fueron: Francia 89,4 millones, España 82,7 millones y Estados Unidos 79,6 millones.  (OMT – 2018) España ha consolidado un modelo económico altamente dependiente de una actividad como el turismo, principalmente recibe turistas de regiones cercanas. Más de dos millones de turistas británicos, algo más de un millón de alemanes y más de un millón de franceses visitaron España en el año 2019. (OMT 2019) España e Italia, que aún no han logrado superar la pandemia COVID-19, se beneficiaron  por el incremento de arribo de turistas procedentes de China, uno de los mercados turísticos emisivos en ascenso a escala mundial, ahora detenido por la pandemia. En ciudades de España e Italia se comenzó a valorar más la recepción de turistas chinos que otros visitantes, en comparación con los turistas de los países con mayor cantidad de flujo emisivo. Se les considera visitantes respetuosos que buscan disfrutar del conocimiento de la cultura y que tienen un alto porcentaje de gasto turístico. Italia se encuentra entre las preferencias de los turistas chinos, ello consolidó la asociación entre esta pandemia y el turismo a escala mundial. El ascenso del mercado turístico emisor de China se basa en estimar que aproximadamente 170 millones de turistas de esa nacionalidad realizaron turismo en el año 2019 (Guelar 2020). En el año 2019 China fue el mercado emisor con la tasa de crecimiento más alta, estimada en un 14%, frente a un promedio del 4% de incremento del turismo en el mundo (OMT .2019). En comparación con el mercado emisivo de turismo norteamericano, que visita diferentes destinos turísticos del mundo, los contingentes de turistas chinos se desplazan en grupos. Es el grupo familiar el que disfruta de la experiencia turística, dentro y fuera de sus fronteras. Probablemente esa característica de los desplazamientos incida en el nivel de gasto turístico de los asiáticos con mayor volumen de viajes al exterior. Estos datos permiten pensar que es Europa una de las regiones del mundo en la que la pandemia ocasionará mayores impactos socioeconómicos, entre los que se encuentran millones de empleos directos e indirectos que se perderán y miles de empresas que presentarán quiebras. Dada la alta dependencia que los países europeos tienen del turismo internacional, cualquier perspectiva de promoción del turismo interno o regional no alcanzará para llevar alivio. 

La ciudad, hoy vacía (foto Municipalidad de Bariloche)

Desde la década del 40 Argentina consolidó el turismo interno como política de desarrollo. A pesar de los esfuerzos por incrementar el ingreso de turismo internacional de Gobiernos de distinto signo y en diferentes épocas, los principales destinos turísticos nacionales dependen de manera directa de la situación económica del país. O mejor dicho, las posibilidades de acceder al consumo turístico de millones de argentinas y argentinos dependen de las políticas económicas nacionales. Prueba de ello es que Mar del Plata y San Carlos de Bariloche tuvieron en el verano 2020 una de las mejores temporadas de los últimos diez años. Este consumo turístico interno, una suerte de “compre local 2020”, les permitió a las empresas de prestaciones turísticas de Argentina una leve recuperación. Las políticas de ajuste y la pérdida del poder adquisitivo del salario de millones de argentinos se proyectaron en una significativa disminución del nivel de actividad, cientos de hoteles y restaurantes optaron por la baja transitoria de persianas o directamente por el cierre definitivo. Más del 85% de las empresas que prestan los servicios turísticos en Argentina son Pymes (Pequeñas y Medianas Empresas de Turismo). Hasta finales del año 2019 los procesos de devaluación, inflación, desregulación de viajes al exterior y recesión les afectaron significativamente. Mayoritariamente estas unidades dependen del turismo interno, el que es tan sensible a fenómenos naturales como a las políticas de ajuste y de disminución del poder adquisitivo de los sectores de la sociedad que demandan sus servicios. El ingreso de  extranjeros para visitar la Argentina no ha dejado de crecer. Conforme las recientes declaraciones del Ministro de Turismo, para el gobierno Argentino el turismo internacional aporta unos 5400 millones de dólares al año, al que se le confiere un valor de factor exportación. (Lammens 2020)

Uno de las regiones de Argentina que dispone de destinos turísticos que atraen al turismo internacional es la Patagonia. Para enero de 2020 los porcentajes de ocupación hotelera en algunas ciudades superaron el 90%, indicador que daba cuenta que se presentaba un escenario de recuperación. Posiblemente se estaba saliendo de la incertidumbre a la que millones de argentinos y argentinas decidieron no acostumbrarse. Cuando esa luz de lenta recuperación comenzaba a visualizarse y a proyectar la temporada invernal del turismo, apareció el COVID-19. 

Patagonia es una región destino. Se trata de un extenso y diverso territorio que en el imaginario de millones de personas conocerlo representa un desafío y que, a diferencia de otros destinos turísticos que reciben turismo nacional e internacional, se elige repetir la visita. Desde hace más de veinte años en Patagonia se cuenta con experiencias en las que fenómenos naturales: incendios, erupción de volcanes y brotes de hantavirus, afectaron sus economías en general y a una actividad altamente sensible como el turismo. En los tres casos: vulcanismo, incendios y hantavirus, fue determinante en el impacto negativo el tratamiento de la información por parte de los medios de comunicación, principalmente los nacionales que se encuentran instalados en CABA. Las imágenes y los discursos sensacionalistas que conectaron viajes y riesgos influyeron de manera gravitante en la elección de los destinos turísticos de verano. A pesar que el Gobierno Nacional en 2016 disponía de una Guía Básica para la Comunicación de Riesgo en la Argentina, el manejo de la información sobre el brote de hantavirus de 2018 consolidó la acción de sensacionalismo promovida por determinados medios privados. En la zona sur de Río Negro y el noroeste de Chubut generaron mucho malestar las declaraciones de un funcionario nacional de salud de esa época, que recomendó a los argentinos no viajar al sitio donde se produjo el brote del virus. Resulta lógico el impacto en una práctica social como el turismo en el que millones de personas en el mundo valoran la seguridad a la hora de elegir sus trayectos y destinos. Ese impacto se multiplica cuando en los imaginarios de quienes viajan el destino es una región y no una ciudad específica. Así como ocurre hoy en Europa con el COVID-19,  ocurrió desde los años 90 en Patagonia con el hantavirus. Aunque la magnitud del impacto, dadas las características del nuevo virus, lo hará incomparable con cualquier fenómeno anterior. 

Epuyén, provincia del Chubut, es una pequeña localidad del Corredor de los Lagos Andino Patagónicos que vivió hace pocos años el impacto de un fenómeno como lo es la aparición de un virus.  El modo en el que se comunicó el brote de hantavirus en ese pueblo, iniciado en noviembre del año 2018, afectó en diferentes magnitudes los desplazamientos turísticos de toda la Patagonia. Conforme un análisis realizado con prestadores de turismo y organismos locales estatales, se concluyó en que el impacto fue regional. En algunas localidades el arribo de turistas disminuyó  entre el 40% y el 50%. Otro de los impactos fue la significativa baja de tarifas de las prestaciones básicas: alojamiento y comida, en un intento por adecuarse a la situación. Ocasionó una disminución de dinero circulante en la zona con lo cual afectó actividades que habitualmente se dinamizan por el turismo: comercio, transporte, ferias de productores y artesanos, servicios de complemento, entre otros. Un dato significativo es que el impacto fue proporcionalmente mayor en la cancelación de viajes en turistas nacionales (argentinos) respecto a viajeros internacionales. (Sedes 2018) En el segmento de turismo nacional fue mayor la cancelación de reservas en turistas de la principal zona emisora: CABA y provincia de Buenos Aires, respecto de ciudades de la Patagonia. Luego de haber transcurrido más un año de estos hechos, la temporada en 2020 tuvo altos porcentajes de ocupación. Ello incluye a Villa La Angostura, destino turístico en el que en diciembre de 2019 se detectó mucha presencia de roedores (transmisores del virus hanta) en un lago muy próximo. Quizás porque no hubo víctimas ni contagios o porque el manejo de la información fue más prudente, el impacto no tuvo la magnitud de lo que ocurrió en Epuyén. Estos datos permiten pensar, como escenario probable, que cualquier recuperación del ingreso de turismo será muy lenta para los destinos turísticos de la Patagonia, no antes de períodos comprendidos en ocho meses a un año. 

Luego de las reuniones entre las cámaras empresariales y el Gobierno Nacional, realizadas hace una semana, se anunció que se prevé políticas públicas de promoción del turismo interno o nacional. Los antecedentes en los que fenómenos naturales impactaron en el turismo internacional que visita la Patagonia proporcionalmente menos que el nacional, permite suponer que, con todas las regulaciones que se tendrán que instrumentar, en el mediano y largo plazo se iniciará una lenta recuperación de esos mercados dependiendo de algunos factores, entre los que se puede consignar a la estrategia de comunicación que se adopte.  

(Foto Municipalidad de Bariloche)

Hoy se requiere de medidas que atiendan la emergencia social que genera la ausencia absoluta de movimiento turístico. Es prioridad atender la situación de desempleo de miles de trabajadoras y trabajadores. Las políticas deben incluir tanto a trabajadores permanentes como a quienes se inscriben la categoría de permanentes con tareas discontinuas (temporarios), informalidad propia de una actividad estacional. Los subsidios y ayudas del Estado nacional deben incluir al conjunto de los trabajadores, pues son miles las familias que en lo que resta del año perderán su principal ingreso.  Como ocurre con otras ramas de actividad económica, las miles de pequeñas y medianas empresas del sector turismo son las que más empleo directo generan. La asistencia mediante subsidios o diferentes formas de crédito no compensará las graves consecuencias que la pandemia ocasiona al turismo argentino. Se requiere de políticas de mayor direccionamiento a la banca privada y simultáneamente de la asistencia técnica de los organismos estatales en la las solicitudes de apoyo. El sector se reconfigurará y tendrá que adaptarse a los días por venir.

La mayoría de los pronósticos anuncian cambios en algunas tendencias de los viajes y las preferencias en el mundo. Los millones de turistas nacionales e internacionales que eligen Argentina durante un tiempo consideraran los riesgos a los que se exponen. Probablemente se priorizarán destinos en los que la pandemia contó con políticas de estado activas y serias, orientadas a prevenir y cuidar a la población sin distinción de género o clase. En las que se superó la falsa dicotomía economía – salud, en donde se puso a disposición toda la inversión para infraestructura pública y que se hicieron todos los esfuerzos por salvar vidas como política de derechos humanos. Esas cuestiones también incidirán en la elección de los destinos de turismo.

 

* J. Daniel Nataine es Docente e Investigador, Facultad de Turismo – Universidad Nacional del Comahue

dnataine@gmail.com