Quintana a la búsqueda de un Topo

Al Secretario de Hacienda lo desvelan lo que llama las “filtraciones”. Reedita pasos de comedia dignos del espionaje de la Guerra Fría. Arma expedientes paralelos para descubrir dónde se produce la fuga de información. Y amenaza a funcionarios y empleados para que no hablen con la prensa. Mientras tanto, avanza la investigación por los sobreprecios en la compra de alimentos.

17/05/2020
Bariloche
Santiago Rey

(Ilustración Rocío Griffin)

En medio de la crisis, aquejado el Municipio por la caída en la recaudación y la coparticipación, con el horizonte complicado para el pago de haberes, Diego Quintana se hace tiempo para el espionaje interno. 

Más preocupado por lo que llama “filtraciones”, el Secretario de Hacienda reunió a empleados de diversas áreas de la cartera a su cargo y los amedrentó con sanciones si trascendían en la prensa maniobras como la compra de alimentos con sobreprecios.

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Fuentes de su Secretaría relataron insólitas conversaciones, durante las cuales Quintana advirtió a los trabajadores -funcionarios algunos, de planta permanente otros- sobre la necesidad de buscar por dónde y cómo se “filtra la información”.

La opacidad que impone a los trámites administrativos de la Secretaría de Hacienda no impidieron que se visibilice la adquisición de alimentos a un precio un 18 por ciento superior al establecido por el listado de valores máximos sugeridos por el Gobierno nacional, y 1,4 millón de pesos por encima de la mejor oferta.

Expedientes con recomendaciones escritas a mano para favorecer a una empresa por sobre otra; empresas con vínculos societarios que “compiten” entre ellas para simular una disputa de precios; supuestos beneficios para el Estado por el pago en cuotas que no se reflejan en la Resolución posterior; especificaciones en el pedido de adquisición de alimentos con fecha posterior a la efectivización de la compra, son algunas de las potenciales irregularidades que, en el caso puntual de esta operatoria, ya analiza el Tribunal de Contralor.

Quintana confió a sus íntimos que desde una “anterior filtración” -vinculada con la creación de una empresa fantasma de seguridad por parte de un funcionario para facturarle al propio Municipio-, incluye en los expedientes folios exclusivos que distribuye entre las reparticiones de Hacienda, para saber en qué área trabaja el “Topo” que transmite a la prensa información reservada.

El gremio de empleados municipales, SOYEM, ya advirtió que no tolerará las intimidaciones de Quintana, a quien calificó como “oscuro personaje”, y cuestionó las amenazas a los trabajadores.

La obsesión del Secretario de Hacienda lo llevó incluso a advertir con futuras sanciones a los miembros del Tribunal de Contralor, si detecta que las “filtraciones” surgen de ese organismo.

La amenaza tiene su fundamento en la posible decisión del Tribunal de impulsar un juicio de responsabilidad para determinar si existieron irregularidades en el expediente de compra de alimentos.

Mientras la Municipalidad se debate ante la imposibilidad de contar con fondos para hacer frente a sus obligaciones, Quintana ensaya pesquisas de poca monta, reedita escenas de espionaje dignas de la Guerra Fría, y amedrenta trabajadores. Un Maxwell Smart de cabotaje que puede llevar a la comuna a la cesación de pagos.