El Hoyo: la destitución que no fue y los entramados inmobiliarios locales

El intento de ordenar y regular el descontrolado mercado inmobiliario que pone en riesgo la armonía territorial en la localidad del noroeste chubutense, derivó en el apartamiento del Intendente Pol Huisman. La Justicia lo repuso en el cargo. Una noticia y una larga historia detrás. Una nota de Adrián Monteleone (*).

27/07/2020
Chubut

Pol Huisman, Intendente de El Hoyo

El aislamiento social, preventivo y obligatorio generó una nueva dinámica en las sociedades. En las localidades de la Comarca Andina del Paralelo 42, uno de los primeros conflictos que generó el aislamiento, fue la fragmentación provocada por la decisión del gobierno de la provincia de Chubut de cerrar la frontera con Rio Negro e implementar permisos de circulación complementarios al nacional. En la Comarca, los movimientos diarios de población no reconocen límites, ya que gran cantidad de personas viven en localidades de Chubut pero trabajan en El Bolsón y viceversa. Fue precisamente en uno de los controles policiales de rutina realizados en el límite entre ambas provincias, que se detectaron autorizaciones provinciales de circulación falsificadas, las cuales habían sido emitidas desde la Municipalidad de El Hoyo.

A partir de que el Concejo Deliberante de El Hoyo tomó conocimiento del hecho, se formó una comisión investigadora. En ese contexto, un agente municipal confesó su culpabilidad en la falsificación de los permisos mediante una nota ingresada por mesa de entradas del municipio. Esta confesión fue informada de inmediato a Pol Huisman, Intendente de la localidad por el Frente de Todos, quien ganó con el 52 por ciento de los votos y asumió en diciembre de 2019. El día 16 de Julio el intendente denunció al agente ante la Justicia. Al día siguiente, tras una sesión “express” y a puertas cerradas del Concejo Deliberante, un grupo de concejales, de los cuales tres pertenecen al Frente de Todos, votó la suspensión por 40 días del mandatario y del concejal Gustavo Flak “por considerarse transgresión grave el entorpecimiento en el desarrollo de la investigación en atención a su rol como responsable del departamento Ejecutivo”, tal como se expresa en el artículo 2° de la resolución 017/2020 del Honorable Concejo Deliberante de la Municipalidad de El Hoyo. Desde ese momento, el Intendente junto a militantes y vecinos, se atrincheraron en el municipio y dieron intervención al Supremo Tribunal de Justicia (STJ) de la provincia de Chubut.

La estrategia del Intendente fue denunciar ante el STJ un conflicto de poderes entre el Ejecutivo y el legislativo de ese municipio. Este tribunal dio curso al Procurador General Jorge Miquelarena para que se expida al respecto. A través del dictamen 34/20, Miquelarena planteó que lo decidido “evidencia inconsistencias en las decisiones y los procedimientos conducidos por el Concejo Deliberante, que podrían constituir una indebida injerencia en la esfera del Ejecutivo Municipal”. También agregó que “la suspensión de un Intendente en sus funciones es un acto institucional de suma gravedad, ya que interfiere de manera directa con la decisión popular y el juego democrático”, y puntualizó que “no puede un Intendente ser puesto en suspenso sobre la base de argumentos pueriles que no se verifican en hechos objetivos, afectándose los procedimientos”.

 

El 22 de Julio, el STJ considerando este dictamen y la presentación de Huisman, ordenó la restitución del Intendente en sus funciones.

Una vez revocada su suspensión, el mandatario solicitó la renuncia de uno de los concejales de su misma fracción política, involucrados en el intento de destitución o bien la revocatoria de su mandato mediante un plebiscito.

En una conferencia de prensa realizada a través de las redes sociales el intendente Pol Huisman explicó la situación institucional e invitó a la población a pensar en algunas preguntas en torno a su suspensión: “¿Por qué razón lo hicieron?, ¿qué hay detrás?, ¿por qué se produce justo cuando estábamos en un fuerte proceso de regularización de tierras para terminar de una vez y para siempre los negociados que todas y todos conocen? Nos preguntamos quiénes verían afectados sus negociados si el Municipio se pone al frente de un plan de regularización territorial para que las tierras de El Hoyo dejen de ser un festín impune para los mismos de siempre”.

Si tomamos las palabras pronunciadas por Huisman, aparece la asociación con los intereses inmobiliarios locales, que nuevamente ponen en evidencia la estrecha relación entre los especuladores y los gobiernos locales de toda la cordillera patagónica.

 

Para entender el manejo de tierras en la región debemos remitirnos a la etapa del entonces Territorio Nacional de Chubut (1884-1955), cuando la Compañía de Tierras del Sur Argentino comenzó -a inicios del Siglo XX- el proceso de regularización de algunas tierras aplicando criterios de otorgamiento basados en evaluaciones y clasificaciones arbitrarias de pobladores. Posteriormente se le sumaron negociaciones de particulares con agencias estatales nacionales y provinciales, lo que sentó las bases de las futuras dinámicas territoriales, que permitieron dar cuenta de la acción ineficaz del aparato estatal para distribuir la tierra.

Con la provincialización de Chubut en 1955, se formó el Instituto Autárquico de Colonización del Chubut (IAC) que comenzó a administrar las tierras públicas que antes se encontraban en manos de la Dirección Nacional de Tierras. Pese a esa nueva estructura, no hubo cambios significativos en los históricos problemas vinculados a los otorgamientos y negociaciones particulares. Tampoco se investigaron las enajenaciones casi compulsivas de tierras que habían realizado algunas sociedades rurales luego de la derogación de la Ley de Tierras del peronismo.

Las negociaciones y adjudicaciones arbitrarias de tierras continuaron sin grandes modificaciones hasta 1992 cuando la Provincia, mediante el decreto Nº6447, redefinió los límites de los municipios y cedió la jurisdicción de una parte de las tierras fiscales provinciales, como por ejemplo las costas de ríos y lagos, a los gobiernos locales bajo el criterio de ejidos colindantes. En la misma época, muchos municipios de la cordillera chubutense, comenzaron a confeccionar e implementar los primeros Códigos de Ordenamiento Territorial, instrumentos que permitieron realizar zonificaciones a partir de los usos del suelo en cada jurisdicción.

 

Pese a ello, las dinámicas históricas de acceso a la tierra y su tenencia se siguieron realizando, mediante nuevas estrategias de negociación, esta vez entre los particulares y los gobiernos locales donde existía cierta proximidad en las relaciones personales y vecinales. Si bien con estos cambios, los municipios tuvieron la potestad de miles de hectáreas de tierras fiscales que en un principio enajenaron con el fin obtener una mayor recaudación fiscal, muchos gobiernos locales se fueron transformando poco a poco en grandes inmobiliarias al servicio de sectores dominantes.

Este proceso de valorización y venta de tierras en la Comarca Andina del Paralelo 42, se aceleró aún más con la pavimentación de la Ruta nacional 40 en el tramo Bariloche-Esquel, lo que generó un mayor dinamismo a la región y permitió la afluencia de más población a partir del crecimiento del turismo. Así la posibilidad de comprar lotes para acceder a paisajes con abundante bosque nativo, cerros, ríos y lagos, trajo aparejado un considerable aumento en la renta inmobiliaria a partir del incremento de los precios del suelo en la región. En algunos casos, se observó que en un lapso de cinco años (2005-2010) hubo subas de hasta ciento cincuenta a doscientos por ciento en el precio de los lotes.

La nueva estrategia inmobiliaria de “vender paisaje” con una rentabilidad alta, generó que gran cantidad de terrenos destinados a la producción agrícola se fraccionaran y convirtieran en emprendimientos inmobiliarios. Ello pudo realizarse a partir que los particulares y el mercado inmobiliario encontraron en cada municipio diferentes formas y estrategias de enajenar y fraccionar tierras para la proyección de loteos: visados de mensura en forma discrecional, excepción al Factor de Ocupación del Suelo (FOS) y a fraccionamientos, entre otras. Este proceso, también se repitió en mayor o menor medida en toda la cordillera patagónica.

En síntesis, es claro que cualquier intento de develar o entorpecer mínimamente los mecanismos de la especulación inmobiliaria, en muchos municipios puede generar acciones que busquen desestabilizar los mandatos populares, tal como sucedió en El Hoyo. Si bien la especulación inmobiliaria es algo inherente al sistema capitalista y el mercado de suelos siempre encontrará las formas de realizar operaciones, es importante repensar el rol de los gobiernos locales en facilitar o no ese proceso ya que, si bien muchas reglamentaciones de los municipios proponen mecanismos de control y formas de recuperar tierras a partir de fraccionamientos de particulares, en los hechos pocas veces se implementa.

El intento de destitución de Pol Huisman es uno de los tantos hechos complejos que muestran entramados y disputas de poder e intereses locales consolidados desde hace décadas y dejan al descubierto la otra cara de los bellos paisajes de la región, los cuales día a día corren el riesgo de transformarse en una sucesión de loteos, produciendo la pérdida de muchos de los preciados bienes comunes naturales patagónicos.


 

(*) Docente. Magíster en Ciencias Sociales y Humanidades (UNQui)