Cien años atrás, la Patagonia ya era trágica y rebelde

Unos meses antes de los conocidos hechos en Río Gallegos, un grupo de obreros dio vida a la Comuna de Natales, en el sur de Chile. El espíritu ácrata recorría la región empujado por los vientos patagónicos.

16/08/2020
Adrián Moyano

(Ilustración Rocío Griffin)

Cien años atrás, la Patagonia ya era rebelde y se encaminaba hacia la tragedia. En julio de 1920, la Sociedad Obrera de Río Gallegos había declarado una huelga en los hoteles del Territorio Nacional de Santa Cruz y también en los puertos. En el primero de los sectores, los mozos, peones y cocineros impusieron sus demandas, salvo en dos establecimientos. El propietario del hotel Español llamó en su auxilio a la Policía, que, cuándo no, encarceló a dos dirigentes obreros: Antonio Soto y Baltazar Lórido. A pedido de la organización gremial, el juez Ismael Viñas ordenó la liberación de los presos a cambio de un levantamiento parcial de la medida de fuerza. Pero el jefe policial, Diego Ritchie, no quedaría satisfecho con esa intromisión del Poder Judicial y el 20 de agosto, elevó un informe al gobernador interino, Edelmiro Correa Falcón. Entre otras cosas, advertía el uniformado: “esta Policía ha descubierto que la Federación Obrera local, en combinación con sus similares de Buenos Aires, de los puertos de la costa y Punta Arenas, prepara una huelga general para el mes entrante, movimiento que posiblemente asumiría el carácter de revolucionario”. Si bien admitía que no tenía pruebas, Ritchie avisaba que las organizaciones sindicales estaban fabricando “bombas de dinamita”.

El funcionario policial tenía experiencia en la represión de movilizaciones. Ante el llamado de sus camaradas chilenos, en enero del año anterior había cruzado la frontera al frente de una fuerza para enfrentar a los obreros que tomaban parte de la tan intensa como efímera Comuna de Natales.

Concentración de la FOM en 1918

Los militares del 70 no inventaron nada con su Plan Cóndor y al igual que en las últimas dictaduras, la asociación entre fuerzas de seguridad de Chile y la Argentina contó con el beneplácito y firme respaldo, de empresarios y estancieros. ¿Qué había motivado la insólita presencia de la Policía argentina en jurisdicción trasandina?

Juan Salvador Miranda Vios es fundador y nervio motor de la Agrupación Mártires del 23 de Enero, cuyo objetivo es precisamente, avivar los fulgores de aquella experiencia única. “En 2019 se cumplieron 100 años de los sucesos del Frigorífico Bories, ubicado en las cercanías de Puerto Natales. Allí se dio una insurrección obrera que conmocionó a la Región de Magallanes y a la provincia argentina de Santa Cruz. Para los pobladores de la zona, es más conocida como la Comuna de Natales y el título no es caprichoso”, contó para En estos días. “Ha habido muchos historiadores y escritores que han buscado mantener viva la memoria de aquellos obreros, como es el caso de Pedro Cid, Jorge Díaz Bustamante y también, Ramón Arriagada”, ilustró, para quienes quieran ahondar.

 

Autogobierno de los trabajadores

 

Miranda Vios se consagra profesionalmente a la prevención de riesgos, pero la pasión por la historia y el rock lo empujaron al activismo y la radio. “Fundamentalmente, lo que sucedió acá fue una rebelión contra la patronal y luego un autogobierno, así que fue una comuna donde los trabajadores lograron gobernar el pueblo por el transcurso de varios días. Muchos historiadores dicen que fue el chispazo de lo que después fue la Patagonia Rebelde en 1921 con sus huelgas masivas y también hay que recordar que en 1920 se produjo el incendio de la Federación Obrera de Magallanes (FOM)”. El 27 de julio último se conmemoró ese trágico centenario, otro prolegómeno de los acontecimientos santacruceños.

El homenaje en 2019

Si bien la conducción obrera se consideraba anarcosindicalista, en el origen del conflicto hubo reivindicaciones clásicas por aquel entonces. “Estos sucesos se generaron por el reclamo de las 8 horas de trabajo, la reincorporación de varios obreros ferroviarios que habían sido despedidos y el abaratamiento de los artículos de primera necesidad, que la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego vendía a precios muy elevados. Casi lo mismo que sucede ahora, después de 101 años tenemos los mismos problemas”, comparó Miranda Vios.

El de Ritchie no será el único apellido que se repita en la alianza anti-obrera que alcanzaría su clímax en diciembre de 1921. Desde 1893 y gracias al prematuro fallecimiento de su cuñado, el portugués José Nogueira, Mauricio Braun hacía y deshacía a su antojo en las concesiones que había heredado su hermana Sara. En agosto de ese año fundó a La Explotadora, como se conoció después en el sur chileno a la compañía, con absoluta razón y sin eufemismos. Sobornos mediante, llegó a acumular un millón de hectáreas, a pesar de la legislación en vigencia. Además de capitales británicos, fue accionista destacado de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego José Menéndez. En 1908 ambos magnates se asociaron para dar vida a la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, es decir, La Anónima. Quienes crean que el carácter trasnacional del capital es un asunto de la globalización, harán bien en revisar la historia de la región.

El despido de trabajadores ferroviarios encendió la protesta

Al estallar aquellas protestas, “se produjo una discusión entre los delegados sindicales y el encargado, míster (William) Kidd, que mató a uno de los dirigentes”, continuó Miranda Vios. El primer caído fue Carlos Viveros, subsecretario de la FOM. “Ahí se produjo un intercambio de disparos, fallecieron obreros y también carabineros. El saldo de la insurrección será de cuatro obreros asesinados, enterrados en una tumba colectiva, y seis carabineros ajusticiados por los obreros, más cerca de 30 heridos a bala”, según el recuento del activista. Después del derramamiento de sangre, “vino la detención de los cabecillas de la revuelta pero la mayoría ya había escapado a Santa Cruz”. Entre Puerto Natales y Río Turbio, del otro lado del límite, median menos de 50 kilómetros. “Varios serían fusilados luego, en las huelgas de 1921”, lamentó Miranda Vios.

 

Cuerpos de mujeres

 

En los sucesos de Puerto Bories, “sólo detuvieron a una treintena de obreros” pero las cosas pudieron terminar peor. “Hay un dato importante: aunque no existen documentos oficiales, relatos de testigos de aquella época cuentan que existió un intento de fusilar una gran cantidad de obreros sobre una loma en las afueras de la ciudad, pero sus esposas se pusieron por delante con sus hijos, junto con representantes de la Cruz Roja. Los oficiales de los militares tuvieron que desistir de la matanza”, aportó el referente de la Agrupación Mártires.

Miranda Vios

Sobran razones para traer a colación los sucesos con sentido de Memoria, Verdad y Justicia. “Lo importante es que aquellos obreros de Puerto Natales pudieron derrotar una fuerza militar regular y expulsarla. Durante cinco días tuvieron a la ciudad bajo su control, hasta que llegaron policías, la Marina y el Ejército chileno, a restaurar nuevamente al gobernador”, Luis Contreras Sotomayor. Hasta la Policía del Territorio Nacional de Santa Cruz llegó. “Pero se autogobernaron y ese fue un caso inédito en Sudamérica”, resaltó Miranda Vios. De ahí que “se denomine la Comuna de Puerto Natales, pero también la Rebelión de los Tirapiedras. La FOM era la organización que estaba en Puerto Natales y los dirigentes eran anarcosindicalistas”, recordó.

Lejos de apaciguarse, la agitación obrera continuó porque las razones que la habían motivado permanecían inconmovibles: “el alto costo de la vida y el monopolio y el trust de una familia de la cual todos dependemos” (Braun Menéndez), denunció la FOM al declarar una huelga general. En julio de 1920, más o menos al mismo tiempo que la Policía de Ritchie encarcelaba a Soto y Lórido en Río Gallegos, una “guardia blanca” atacó e incendió el local sindical en Punta Arenas, con el saldo de 12 muertos entre los trabajadores. Uno de los instigadores del ataque fue Alfredo Gorostiza, gerente de la Sociedad Anónima Ganadera y Comercial Menéndez Behety. El segundo apellido proviene de María Behety Chapital, quien fuera esposa de José Menéndez. Sus hijos continuaban con la tradición familiar.

Aunque del lado chileno, cien años atrás la Patagonia ya era rebelde. “Lo que se reprochaban en esa oportunidad los hombres de la Sociedad Obrera de Río Gallegos es no haber actuado en conjunto con sus organizaciones hermanas de Puerto Natales y Punta Arenas”, rescató Osvaldo Bayer. Sin embargo, los sucesos de 1919 y 1920 “habían puesto de manifiesto a los patrones que en cualquier momento una huelga revolucionaria podía terminar con el régimen de vida, que se habían acabado los tiempos donde unos mandaban y los otros solamente obedecían”, completaba en su monumental investigación. En cualquier momento…

 

Bibliografía

Alonso Marchante, José Luis (2014): “Menéndez, rey de la Patagonia”. Catalonia. Santiago.

 

Bayer, Osvaldo (1972): “Los vengadores de la Patagonia trágica”. Tomo I. Editorial Galerna. Buenos Aires