La Unión de Trabajadores de la Tierra rechaza la obra hídrica Portezuelo del Viento

Productores de alimentos de Río Negro explicaron que la caída en el caudal del río Colorado provocará graves consecuencias a miles de hectáreas de cultivos. La cuenca ya se encuentra en “crisis hídrica” y la obra que pretende desarrollar la Provincia de Mendoza impactaría en la producción frutícola y hortícola de los valles rionegrinos y el sur bonaerense, advirtieron.

21/08/2020
Río Negro

 

El proyecto de obra de la represa Portezuelo del Viento sobre el río Grande, en la Provincia de Mendoza, sigue generando polémica. Al debate entre provincias se suma la crítica de los productores de la cuenca hídrica del río Colorado, que se verían gravemente afectados por una caída en el caudal de agua.

La Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) de Río Colorado -en el Valle Medio rionegrino- planteó su rechazo a la obra, y recordó que “en estos territorios, gracias a los sistemas de irrigación que utilizan el agua del río Colorado, se producen alrededor de 2.000 hectáreas de fruticultura (manzanas, peras, duraznos) y 800 de cultivos hortícolas en Río Colorado y 140.000 de cebolla en el valle bonaerense”.

El principal destino de esos alimentos es “el mercado interno, son frutas y verduras que abastecen a los principales centros urbanos del país, por lo que la obra también pone en riesgo la soberanía alimentaria”.

“En una zona como la cuenca del río Colorado en la Patagonia, no es posible producir alimentos sin utilizar agua para riego”, recordaron los productores.

 

La obra de la represa “se adjetiva ‘multipropósito’ porque  tiene como destino la producción de energía, así como también la derivación de agua (lo que se conoce técnicamente como trasvase) del río Grande al Atuel, algo que fue ocultado por el gobierno mendocino en un principio”, cuestionó la UTT. Según un detallado informe realizado por esa organización, “la cantidad de agua (24 metros cúbicos por segundo) que el gobierno de Mendoza pretende extraer de la cuenca y derivarla a otro río fue establecida mediante un estudio realizado hace 46 años. Por entonces, el río tenía un caudal de 146 m3/seg, pero hoy las condiciones climáticas cambiaron y ese caudal histórico ya no existe. El Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (CORICO), donde están representadas todas las provincias de la cuenca, decretó la cuenca en estado de ‘crisis hídrica’ ya que el promedio del caudal actual es de 82m3/seg, es decir, un 47 por ciento de su caudal histórico sobre la cual se estableció el reparto de cupos en cantidades de agua que cada provincia podía utilizar”.

Para los productores, “si la obra avanza en este contexto de crisis hídrica -que ya está generando falta de agua en la zona-, Mendoza extraería más agua de la que le correspondería provocando una catástrofe para los pueblos del resto de la cuenca que hoy producen y beben agua de ese río”.
“Mientras que, por un lado, el COIRCO le pide a los productores que disminuyan el agua para regar sus cultivos, le concede agua al gobierno de Mendoza para el proyecto hidroeléctrico y la reactivación de proyectos mineros como “Potasio Río Colorado”, en manos de capitales chinos”, recordaron.

 

Por este motivo, la Unión de Trabajadores/as de la Tierra planteó su “preocupación” ante “el avance de esta obra que pone en riesgo la fuente de ingresos familiares y la forma de vida de nuestros pueblos”.

 

El proyecto

 

La obra multipropósito de aprovechamiento hídrico Portezuelo del Viento debe analizarse en un contexto nacional “sumamente relacionado con un modelo productivo de índole neoextractivista, que avanza sin consulta popular, tanto por parte del gobierno nacional como de los gobiernos provinciales”, indicaron desde la UTT. “Para hacer un breve repaso, solo en este año pudimos ver cómo se avanza con la deforestación de las selvas en el norte del país arrasando comunidades originarias y los incendios de los humedales en el Delta del Paraná. Sumado a esto el interés de China por invertir en criaderos industriales de cerdos, sabiendo las consecuencias que traería tanto para el sector de productores y productoras de la Agricultura Familiar así como también para la salud y el ambiente. Todos estos proyectos tienen detrás una fuerte desconexión con las demandas del pueblo, de los campesinos y campesinas. Estos proyectos solo favorecen a los grandes grupos económicos que especulan con la economía y que buscan alianzas con el mercado de exportación”.

Los productores enrolados en la Unión de Trabajadores/as de la Tierra dijeron que “ante esta avanzada neoextractivista, se multiplican las resistencias a lo largo y a lo ancho del país. Así, desde la localidad de Río Colorado, un pequeño pueblo de gran tradición en la producción frutihortícola, un grupo de mujeres se organizaron en torno a la defensa del agua y el territorio, y formaron la Asamblea Permanente por el río Colorado, Río Negro, que fue sumando adhesiones gracias a la lucha de sus fundadoras”.

 

Fabiana Cuellas, activista de la Asamblea y referente de la UTT Río Colorado, explicó que “cuando comenzamos con esto, éramos sólo un grupo de mujeres que nos reuníamos para defender nuestro río, al principio nadie conocía del tema y nos tildaban de locas, pero con la insistencia y perseverancia fuimos ganando apoyo. Hace un año que venimos luchando sin descanso”.

La construcción de la represa multipropósito sobre el río Grande, principal afluente del Colorado, es impulsada por el gobierno de Mendoza y fue aprobada por un laudo presidencial en 2018. Debido a la falta de acuerdo dentro del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado, “y tras la presión del gobierno mendocino”, se apeló a una resolución presidencial, tal como establece el estatuto del Comité.

Ante el avance del proyecto, “y como resultado de la movilización popular, se logró que los gobiernos de las provincias de  Río Negro y Neuquén revisen la postura favorable hacia el gobierno de Mendoza y proyecto de la represa. Aunque sin oponerse a la obra, han realizado un pedido para que se verifiquen los estudios de impacto ambiental realizados hasta el momento, con el objetivo de que tengan en cuenta las consecuencias sobre toda la cuenca y se realice una audiencia pública que garantice la transparencia en el proceso”, informó la UTT.

Los productores frutihortícolass recordaron que “los sistemas que actualmente utilizamos para regar nuestros cultivos fueron diseñados hace alrededor de 100 años, las acequias y canales que lo forman recorren los campos utilizando la fuerza de la gravedad -es decir, sin gasto de energía- y llevan el agua desde el río a nuestros cultivos. Estos sistemas de irrigación que en otros tiempos eran fuertemente subsidiados por el Estado, garantizan la provisión de agua de forma comunitaria y a bajo costo para las y los productores”.

 

“Si el caudal del río se reduce, el uso de estos sistemas se pone en peligro. Desde los organismos técnicos encargados de las políticas hídricas, y bajo la lupa de la ‘eficiencia’, se promueve como alternativa y gran solución la utilización de riego mecanizado, por goteo y aspersión. Sin embargo, además del elevado costo que tiene su instalación (cañerías, bombas, etc.), estos sistemas necesitan energía para funcionar, lo que implicaría un incremento del costo de producción de alimentos -que de sí es alto, ya que utilizamos insumos con precios en dólares- y  limitaría el acceso al agua de los productores con menos recursos”.

En ese contexto reiteraron su rechazo al proyecto de represa, y defendieron sus “territorios” y sus “maneras históricas de utilizar el agua para producir y la producción de alimentos sanos y a precios justos para el pueblo”.