El agua: ¿newen u objeto de especulación en Wall Street?

Motivo de ofrenda y defensa por parte del pueblo mapuche, el agua se convierte en moneda de negociación financiera. La sequía y los incendios como contexto de la puja.

20/03/2021
Adrián Moyano

El agua es newen


Newen es “la fuerza que sostiene a los distintos espacios y elementos que existen en el wall mapu. Todas las personas, cada elemento y lugar que existe (plantas, agua, montañas, animales, piedras, relámpagos, sol, estrellas, etc.) tienen un newen determinado”. La explicación tiene como autores al machi Victor Caniullan Coliñir y a Fresa Mellico Avendaño. Autoridad de una comunidad cercana a Carahue (Chile), antes de la pandemia el primero solía desplegar sus actividades medicinales en Neuquén y Aluminé. La última reside en Chol Chol y supo enseñar mapuzungun en Bariloche a mediados de los ‘90.
La trama es sumamente compleja: “el ngünen es la fuerza, la energía que regula el comportamiento de cada uno de estos elementos y espacios, dándole una identidad específica y haciendo cumplir la función de cada cosa existente en el wallmapu”. Entonces, “cada planta, animal, che, menoko”, es decir, cada newen, además tiene su “ngünen, característica y función que deben cumplir durante su existencia en el wallmapu”. Por último, para esta introducción de En Estos Días, “el concepto de ngen indica que cada uno de los elementos mencionados tiene una entidad que habita en ellos y cohabita con otros seres, y que conforma el equilibrio existente. Un ngen se materializa en animales, aves, reptiles, entre otros, que cuida y protege estos espacios y elementos”.
Las caracterizaciones de la cultura mapuche fueron y son demasiado sutiles, para quienes sólo se preocuparon por acuñar mitos y leyendas que encajaran inofensiva y hasta pintorescamente, en las tretas que buscaron tornar exóticas miradas diferentes a las occidentales. “Tú no puedes entender el trawko si no conoces el bosque. Chaw es padre, Chawko es el padre del agua. Para los mapuche es el ser que cuida, que protege el agua. ¿Y de dónde viene el agua? Desde el bosque”. El razonamiento es del profesor Hugo Antipani, uno de los participantes en “Veliche”, documental de Francisco Gedda que data de 2010. La caricaturización del Chawko es una de las figuras centrales en la así llamada mitología de Chiloé, pero hasta Elías Chucair -quien no fue precisamente un amigo del pueblo mapuche- afirmó haber escuchado referencias al trawko en los alrededores de Wawel Ngiyeu (Ingeniero Jacobacci).

El profesor Antipani, de Quellón

En la película, Antipani comparte sus apreciaciones en el curso de una conversación que se desarrolla al interior de una ruca de madera. Sobre el final, sabremos que las imágenes de helechos de forma tan caprichosa, de murtas maduras y chucaos cantarines, corresponden al bosque de Quellón, donde termina la isla grande de Chiloé. Crepita el fuego y el humo enrojece los ojos cuando poetiza espontáneamente su aporte: “yo diría que es el ngen mawidan… Maw viene de mawün, de la lluvia. Idan, acuoso o mojado. Y am, de alma. El alma de lo que moja la lluvia”. ¡El bosque es el alma de aquello que la lluvia moja! ¿A quién se le podría ocurrir empuñar una motosierra después de tamaña definición? En Puelmapu, mawiza se traduce generalmente como montaña, pero no es cualquier montaña, sino aquella cuyas laderas, precisamente, están pobladas de bosque y monte nativo.

Timba financiera

En diciembre de 2020, el agua comenzó a cotizar en Wall Street. El 7 de diciembre, el “acre pie”, unidad que equivale a 123 millones de litros, se negoció a 496 dólares en el mercado de los derivados de futuro, según comentó en aquella oportunidad el escritor uruguayo Raúl Zibechi. El newen comparte cartelera con el petróleo, el oro y materias primas como la soja. Pocas veces tan claro el abismo que media entre ambos paradigmas. El también activista recordó que tres meses antes del debut, se había anunciado el ingreso del agua en la rueda bursátil neoyorquina, al mismo tiempo que los incendios forestales devastaban la costa de California, donde la sequía llevaba ocho años de duración. Imposible no asociar la coincidencia con los sucesos que mortifican a la Comarca Andina del Paralelo 42.
Según el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), a escala continental se registran 160 conflictos por el agua, “a los que deben sumarse 276 conflictos mineros que, en realidad, son también conflictos por la defensa del agua”. Si sabremos del tema en Neuquén, Río Negro y Chubut… Pero “barrios de las grandes ciudades de América Latina, como Ciudad de México y São Paulo, deben ser abastecidos con camiones cisterna ya que el agua potable no llega regularmente a millones de hogares. En no pocas ocasiones las cisternas son acompañadas por convoyes militares para evitar robos de agua, lo que supone una militarización acelerada del principal recurso de la vida”, trajo a colación Zibechi.

Agua para los barrios, no para las mineras. Bariloche, 4 de marzo

El Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de Naciones Unidas indica que “los problemas más importantes que se plantearán en el siglo XXI serán los de la calidad y buena administración del agua”. Añade que “los más afectados siguen siendo los pobres, ya que el 50 por ciento de la población de los países en desarrollo está expuesta al peligro que representan las fuentes de agua contaminadas”.
Se preguntaba el activista oriental: “¿Cómo es posible que, si la humanidad está en peligro, si la vida sobre el planeta amenaza extinguirse, las grandes empresas sigan especulando incluso con el principal bien común, el agua?”. La respuesta no está flotando en el viento: está escrita en cada contrato de concesión, en cada iniciativa de zonificación, en cada proyecto hidroeléctrico. En la lógica del capitalismo, la vida humana no interesa. Menos aún, los demás newen.

“Líquido esencial”

Con su léxico tan aséptico, la ONU dice que el Día Mundial del Agua se celebra cada 22 de marzo para recordar “la relevancia de este líquido esencial. A pesar de que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida del abastecimiento de agua dulce y de su calidad, 2.200 millones de personas viven sin acceso a agua potable. Esta celebración tiene por objetivo concienciar acerca de la crisis mundial del agua y la necesidad de buscar medidas para abordarla de manera que alcancemos el Objetivo de Desarrollo Sostenible No 6: Agua y saneamiento para todos antes de 2030”.
En la región, el objetivo parece alejarse, cuando faltan apenas nueve años para que expire el plazo. En Allen, la proliferación de compañías que se valen de la fractura hidráulica para extraer hidrocarburos no convencionales, convirtió el acceso a agua potable en una lucha cotidiana, y otro tanto ocurre en Neuquén. En Bariloche, el verano que acaba de irse se caracterizó por una extensión desusada, una considerable sequía, altas temperaturas y dificultades en el abastecimiento en amplias zonas del Alto. Y a esta altura, todos y todas saben que pasó en El Bolsón, Buenos Aires Chico, Lago Puelo y El Hoyo.
Nawelpi eran un niño de aproximadamente 8 años cuando su familia tuve que migrar de manera forzosa ante la llegada del Ejército Argentino a la zona de los lagos Aluminé, Ruca Choroy y Moquehue (provincia de Neuquén). Para ponerse fuera del alcance de los Remington, los waizufche (gente de la cordillera) tuvieron que cruzarlos y en su camino, encontraron muchos ngurüfilu, expresión que se traduce como zorro-víbora. “Cuando la gente va a atravesar, se debe rogar mucho. Y así, una vez nosotros cruzamos al otro lado, con nuestra gente le hicimos una gran rogativa. Esa vez estaba de longko el gran Keupü”, le dijo Nawelpi dos décadas más tarde, al alemán Lehmann-Nitsche.

Manuscrito de Nawelpi sobre la historia de Sayweke

El ngurüfilu nadaba, “era pequeño, tenía la panza blanca, su cola era larga. Dicen que con su cola amarra a los caballos, cuando agarra a la gente en el agua”. Para que el tránsito fuera propicio, se hizo un pequeño ngillatün sobre las orillas, a la salida del Sol. Viajeros y viajeras sacrificaron “un pequeño toro blanco” en ofrenda al ngurüfilu, en realidad, una representación del dueño del agua o ngenko, como enseña el machi Víctor. “Cuando se nombra, no se le dice ngurüfilu, se le debe decir ngenko”, aprendió el pequeño Nawelpi ese amanecer. Según las cavilaciones de Lehmann-Nitsche, aquel cruce se practicó sobre el lago Aluminé. El que firma estima que aquel éxodo pudo producirse en 1881 o bien, en 1883. Quiere decir que 140 años atrás, los que la civilización llama “bárbaros” y que además hoy son “terroristas”, hacían ofrendas al agua. En el presente, hace falta que un día, cada 22 de marzo, se nos recuerde que es un “líquido esencial”.



Bibliografía

Canio Llanquinao, Margarita; Pozo Menares, Gabriel (2013): “Historia y conocimiento oral mapuche. Sobrevivientes de la ‘Campaña al Desierto’ y ‘Ocupación de la Araucanía’ (1899-1926)”. Ibero-Americanisches Institute, Preubischer Kulturbesitz. Staatliche Museen zu Berlin, Preubischer Kulturbesitz, Etnologisches Museum. Santiago.

Caniullan Coliñir, Víctor y Mellico Avedaño, Fresia (2017): “Mapuche lawentün. Formas de medicina mapuche”. En Becerra Parra, Rodrigo y Llanquinao LLanquinao, Gabriel (compiladores): “Mapun kimün. Relaciones mapunche entre persona, tiempo y espacio”. Ocholibros. Santiago.