Breves del territorio

15/09

Comunidades mapuche chilenas vs empresa noruega

“Statkraft quiere inundar 191 hectáreas y se niega a reconocer nuestros derechos e identidad sobre dichos territorios”, dice la machi Millaray Huichalaf Padrines.

Este jueves 14 de septiembre, comunidades mapuche williche del territorio del Pilmayken, representadas por su organización autónoma Aylla Rewe del Ngen Mapu Kintuantü y por el consejo de lonkos, presentaron en Oslo una queja contra la compañía Statkraft SA. Ésta, en 2015, adquirió los activos de tres proyectos hidroeléctricos en el río Pilmaiquén: Rucatayo, Osorno y Los Lagos y, desde entonces, avanza en ellos pasando por alto el derecho al consentimiento libre, previo e informado, violando el territorio, la identidad cultural e ignorando los derechos humanos de las comunidades originarias.

“El río Pilmaiquén es sagrado en nuestra cosmovisión, y junto con el territorio ancestral que lo rodea y los sitios ceremoniales, son fuente de salud, alivio espiritual, bienestar y equilibrio comunitario. Además, es un territorio rico en biodiversidad”, dice también la machi Millaray Huichalaf Padrines en un comunicado de prensa.

En busca de ser escuchadas, las comunidades mapuche williche acuden al Punto Nacional de Contacto de Noruega, un mecanismo no judicial de mediación. Están cansadas de los abusos sufridos y de la influencia que ha usado la empresa para “ejercer presión económica para avanzar en sus proyectos, de manera que el uso de la fuerza pública y la criminalización hacia líderes comunitarios, autoridades indígenas y personas defensoras ha sido constante por parte del Estado Chileno para garantizar dicha inversión”.

Se amparan en la responsabilidad de Statkraft SA, que de acuerdo a las Líneas Directrices de las Empresas multinacionales, está obligada a respetar derechos humanos y a identificar, prevenir y mitigar posibles impactos culturales, sociales como ambientales, en el desarrollo de sus actividades. También reclaman que entre en consideración la Ley noruega de Transparencia.

Y esperan -porque si algo han aprendido las comunidades originarias es a esperar- una respuesta.