Cómo contar historias reales y ser felices

por EED

Finalizó el cursado de la segunda cohorte de la Diplomatura en Narrativas Creativas de No Ficción, una propuesta de formación de la Fundación de Periodismo Patagónico y la Universidad Nacional de Río Negro.


Noviembre 2025

Desde principios de abril hasta finales de octubre, 46 alumnos de distintas provincias argentinas, se conectaron de manera virtual -todos los martes y todos los jueves a la tardecita- a las clases de la Diplo. La abreviación léxica es, en este caso, una forma del apego. Si de la palabra que suena fuerte, que desafía e intimida, se hace un refugio donde puede encenderse fuego, entonces nada puede salir mal. Y este año, en la diplomatura en Narrativas Creativas de No Ficción, nada salió mal.

Gestionada en alianza por la Fundación de Periodismo Patagónico y la Universidad Nacional de Río Negro, la Diplo invita a profundizar la mirada y desplegar diferentes estrategias narrativas al momento de contar una historia real. A través de seminarios y talleres, los estudiantes -potenciales cronistas- se aventuran en decenas de lecturas, navegan por las aguas de otros géneros como el podcast, el documental, la poesía, lo transmedia, y también se ponen en movimiento: escriben, reescriben.

El 30 de octubre finalizó el cursado 2025 completando la formación de la segunda cohorte, por lo que el número de personas que ya abrazaron nuevas herramientas para narrar mejor las historias de no ficción supera las 100. Narrar mejor es, para quienes trabajan en esta propuesta, no sólo potenciar la creatividad, sino asumir un compromiso ético con el trabajo periodístico, valorando lo situado, con un posicionamiento claro a favor de los derechos humanos.

La Diplo es coordinada por Santiago Rey, con un equipo de profesionales patagónicos de excelencia, integrado por: Ángeles Alemandi, Rodrigo Obreque, Carolina Biscayart, Migue Roth, Vanina Wiman, Ezequiel Epinafio y Claudia Luengo.

Los alumnos y las alumnas que se sumergen en esta instancia de formación llegan desde distintos ámbitos. Algunos son periodistas, otros comunicadores, empleados estatales que trabajan en áreas de Prensa, docentes o profesores, científicos, documentalistas, poetas, antropólogos, licenciados de diferentes disciplinas, estudiantes eternos, curiosos. Los mejores trabajos producidos en este espacio se publican en EED.

Pronto se lanzará la convocatoria para la tercera vuelta.

Algunos de los alumnos y alumnas que pasaron este año por el aula virtual de la Diplo, dijeron:

“Durante el par de décadas en las que escribí notas de popularización de las ciencias naturales y lógico matemáticas en la revista de divulgación de Exactas UBA siempre sentí atracción por jugar con recursos literarios que nutrieran a las metáforas y a los atajos descriptivos necesarios para poder compartir –con los lectores– tanto conocimientos como tecnicismos. Sin embargo, en esta Diplo aprendí, en tanto comunicador público de la ciencia, la manera de modular esa atracción en el marco conceptual de las narraciones de no ficción. La búsqueda de la convolución narrativa balanceada entre la generación de interés, el vuelo literario y la precisión de los datos me resultó fascinante. Las herramientas metodológicas y los recursos puntuales fueron muy claramente expuestos tanto en los talleres como en los seminarios. La praxis en los talleres fue muy estimulante no sólo por la dinámica de trabajo sino por los objetivos planteados. Particularmente, volver a tener editores muy demandantes, en este caso de altísimo nivel profesional, fue una gran experiencia. Las formaciones y las trayectorias periodísticas de la mayoría de mis compañeres también significaron para mí un gran desafío a la hora de estar decorosamente a la altura. Considero que la sinergia entre la comunidad periodística patagónica y la Universidad Pública dio por resultado este espacio cultural de excelencia.”

Guillermo Mattei. Villa Maipú, Provincia de Buenos Aires.

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“La diplomatura significó para mí una experiencia hermosa y profundamente inspiradora. No solo representó una instancia de aprendizaje en lenguajes que no siempre exploro como el podcast o el audiovisual, también fue un recorrido académico que, en lo personal, fue muy movilizante. Poder conocer otras geografías a partir de los trabajos de compañeros de distintas partes del país, disfrutar sus textos, aprender de ellos. Además, escribir, repensar una crónica íntima supone desafíos que desconocía o evitaba enfrentar. Y agradezco profundamente la calidad de todo el equipo docente y, sobre todo, la calidez en sus devoluciones, correcciones y escucha atenta de cada lectura en clase. También, por supuesto, la enorme generosidad en compartir una amplia y rica bibliografía y recursos claves en cada seminario. Disfruté muchísimo cada una de las clases, cada ejercicio propuesto en los talleres y la realización de la crónica final que implicó, en mi caso, un viaje pendiente desde hace bastante tiempo. No tengo más que palabras de agradecimiento a todo el equipo que asume, en estos tiempos horribles, el desafío de ayudarnos a crecer en el oficio periodístico desde la universidad pública a la que tanto tenemos que defender.”

María Cruz Ciarniello. Rosario, Santa Fe.

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“Llegué a la diplomatura con la ansiedad de quien no sabe bien qué busca, pero siente que algo dentro suyo va a cambiar. Me anoté porque quería aprender a narrar lo real, y me encontré con un espacio muy estimulante, donde las palabras se trabajan con rigor y libertad. Las clases fueron intensas y los docentes muy comprometidos: no se quedaban solo en la teoría, sino que acompañaban los procesos de escritura. Cada encuentro me abrió una puerta nueva, a lecturas, a nuevas formas de mirar, a distintos modos de contar historias. Aprendí mucho, me sentí parte de una comunidad que piensa y escribe con profundidad. Sin darme cuenta, la diplomatura se me fue entre páginas y charlas, como un buen libro que quisiera leer más despacio. Todavía escucho el eco de las clases, la entrega, la pasión, el entusiasmo compartido, esa luz que quedó encendida y empuja a seguir escribiendo.”

Darío Rosell. Bariloche, Río Negro.

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"La experiencia de la diplomatura fue muy enriquecedora, no solo por los contenidos vistos, sino por el intercambio con docentes y compañeros que están en otros puntos del país, que trajeron historias diversas y muy profundas también. Las distintas miradas hacen crecer las producciones, nos ayudan a crecer como profesionales y sobre todo como personas. En lo personal me encontré con desafíos en áreas que nunca había abordado desde la profesión, como por ejemplo, la escritura de guión para podcast, incluir la poesía en la narrativa, trabajar una crónica íntima. Desafíos que atravesé de la mano de los docentes y de los compañeros, acompañada con mucha amorosidad. Es una experiencia que recomiendo”.

Gabriela Naso. Olivos, Provincia de Buenos Aires.

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“Por las vicisitudes del oficio hay cuestiones que en la práctica uno va dejando de lado. La diplomatura me permitió repensar la escritura y dar valor al periodismo narrativo. Ser exigentes al momento de contar historias y a la vez realizar un trabajo poético hace posible aportar otra comprensión de este mundo donde pasan tantas cosas al mismo tiempo.”

Bautista Franco. Mendoza.

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“Vengo de la ficción. La diplomatura me enfrentó a los hechos reales y al desafío de contar la historia que está ahí, en cada suceso y cada protagonista. Como propuesta es completa y compacta. No hay lenguaje olvidado: redes, poesía, narrativa, documental, todo es abordado con calidad y entusiasmo. Un párrafo aparte para el equipo docente, oficio, pasión y vocación. Me empujaron a escribir y a leer sobre lo que nunca pensé. Un huracán amoroso que me sacudió, me agotó y al que le estaré siempre agradecida. Una experiencia de aprendizaje llena de humanidad de la que salí modificada, entera y mejor.”

Susana Franzese. Viedma, Rio Negro.

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“Mi experiencia con la Diplo fue muy significativa. Siento que aprendí nuevas maneras de narrar, conocí autores, formatos y estrategias discursivas. Fue un placer compartir con tantos y tantas colegas de distintos rincones del país y saber de la potencia individual y colectiva que se veía en cada texto. Me sentí muy cuidado desde las formas de edición y estoy plenamente agradecido a cada docente por su entrega, generosidad con los materiales, mirada y escucha atenta, seguimiento total de cada proyecto. Me gustó el desafío de tener que narrar una crónica íntima, género personalmente inexplorado. De la misma manera, cada pequeño ejercicio que se nos proponía supuso para mí una motivación para seguir buscando las historias en los lugares que habitamos. Fue muy nutritiva y recomiendo con fuerza esta Diplo.”

Tomás Viú. Rosario, Santa Fe.