Quién cuida las aguas en el paraíso

por Ana Casanova

Futaleufú, un pequeño pueblo al sur de Chile, impulsa desde hace años una campaña para proteger sus aguas, reclamando una legislación a nivel nacional que cuide el medioambiente, la cultura de los territorios, el futuro. La decisión está en manos del presidente Gabriel Boric.

Fotos: AC.

Mayo 2024

a la memoria de Melanie Kurtz*


“Un paisaje pintado por Dios” es el lema del himno de Futaleufú, pequeño pueblo del sur de Chile, fundado en 1929. Aislado, distante, retirado, son algunos de los sinónimos que se usan para hablar de él. Quedarse es el sueño de quienes lo visitan. Fue mi paraíso cuando era tan sólo una niña y venía de vacaciones con mi abuela. De adulta, fue el lugar que escogí para criar a mis hijos, pero por esas revueltas del destino nos marchamos hace algún tiempo.

Hoy regreso a Futa, como le decimos. Si se ingresa por su entrada Norte, se atraviesa pequeñas localidades como Lago Yelcho, Villa Santa Lucía y Puerto Ramírez, lugar en el que comienza la aventura. No importa por dónde se llegue, el paisaje está enmarcado por montañas, la mayoría del año cargadas de nieve, en un esplendoroso contraste con el verde de los bosques de coihues y lengas entre el canto del chucao y el vuelo del Martín Pescador. Futaleufú tiene 2500 habitantes, es tranquilo en invierno, pero alocado en verano con más de 10.000 personas de población flotante provocada por el turismo que viaja en búsqueda del paisaje marcado por la gama turquesa de las aguas, porque los ríos son lo que definen y le dan un tremendo valor escénico y cultural a Futaleufú, que en lengua mapuche significa Río Grande. Aguas de caudalosos ríos que de forma histórica han estado desprotegidas en Chile, lo que ha generado la reacción de la comunidad y distintas organizaciones sociales, en el afán de cuidarlas.

Ahora bordeo la Laguna Espejo, observando el paisaje que tanto extrañaba, contemplo cómo la montaña se refleja en el agua. Algunos jóvenes andan en kayak, se escuchan niñas y niños que gritan y ríen en la orilla. Voy rumbo a ese sitio donde alguna vez trabajé: la Fundación Futaleufú Riverkeeper, una organización sin fines de lucro que desde hace once años se dedica a la protección medioambiental y, sobre todo, a la conservación del Río Futaleufú y sus afluentes.

El Futaleufú es poderoso, fluye a través de valles siempre verdes de bosque nativo, entre glaciares y antiguos campos. Internacionalmente es reconocido por sus aguas blancas y bravas, atrae a aficionados de todo el mundo para practicar deportes como el rafting y el kayak, gracias a sus niveles de clase mundial. Esta cuenca fluvial, compartida por Chile y Argentina, se nutre de los lagos del Parque Nacional Los Alerces, donde se embalsa en la represa hidroeléctrica Futaleufú. Luego, atraviesa la frontera hasta desembocar en el lago Yelcho, antes de finalmente alcanzar el océano Pacífico.

La casa que da refugio a la Fundación es antigua, de tejuelas ahora grises por el paso del tiempo, tiene los marcos de las ventanas en un tono amarillo que combina con la puerta de azul intenso. Rocío González, la directora de la Fundación, es asistente social de profesión, trabajaba en una oficina de programas de intercambio en Puerto Montt, lugar en que conoció a Mike O'Donnell, su “marido gringo” como lo llama ella. Luego de un viaje al sur eligieron este territorio para conformar su hogar y su familia, echando raíces con dos pequeños hijos. Rocío tiene el cabello largo, lacio y oscuro, pero siempre teñido de azules y turquesas, los colores que la representan a ella y a los ríos que trata de proteger. Su espíritu risueño, audaz, fuerte y reflexivo la distingue como una mujer que ha liderado activamente durante diez años iniciativas medioambientales en este pequeño pueblo de la Patagonia.

Fue ella quien impulsó las primeras investigaciones y proyectos de lucha medioambiental por la protección de un paisaje, una cultura y los recursos naturales, realizando en la provincia de Palena estudios sobre los accesos a la playa y un monitoreo comunitario del agua. El programa “Chicas al Agua” también es un símbolo de concientización medioambiental que tiene como objetivo principal acercar a niñas escolares de catorce a diecisiete años al valor del agua, la naturaleza y los ríos a través del kayak. Busca no solo promover la participación femenina en este deporte desde una edad temprana, sino también fortalecer el autoestima y la seguridad en sí mismas. Las actividades son lideradas por guías de la Fundación y miembros de la comunidad local, quienes voluntariamente acompañan a las jóvenes en su proceso de aprendizaje, proporcionándoles herramientas para enfrentar su vida de manera más plena, sin sesgos de género y fomentando el surgimiento de nuevas líderes medioambientales.

En este momento, un grupo de jóvenes que participan de esa experiencia salen del patio de la casa, llevan en sus hombros los kayaks que se guardan en la bodega, los suben y amarran sobre los vehículos con nudos muy precisos. Mientras las observa salir, Rocío González narra cómo surgió la necesidad de proteger los ríos de la Patagonia.

-En Chile el Estado protege las tierras, pero no así las aguas -dice.

Y así es. En este país los ríos están bajo ningún tipo de protección, las empresas solicitan sus derechos y se apropian de un bien común, es legal. González explica que en 2016, después de una larga lucha y unión comunal de protestas y manifestaciones, la compañía eléctrica Endesa anunció que devolvería los derechos de agua asociados a seis proyectos, entre ellos, el de la central que se pretendía hacer en Futaleufú.

-Esto dio un respiro a quienes luchaban para que no se intervinieran los ríos, pero también dejó claro que había un tremendo trabajo que realizar: empoderar a la comunidad para que nunca más los ríos que sustentan la vida y la cultura estuviesen desprotegidos.

Desde entonces Rocío González junto a su equipo trabajan en la protección del Caudal del Río Futaleufú y sus afluentes, tejiendo relaciones con otras ONGs de la región, como Pew y NgenKo, pero sobre todo fortaleciendo el tejido sociocultural de Futaleufú.

Vuelvo a la laguna para ver las “Chicas al Agua”: comenzaron sin saber nada del remo, y ahora son jóvenes mujeres empoderadas medioambientalmente y físicamente fuertes y seguras de sí mismas.

-Yo protejo el río, porque tengo confianza en él y me ha permitido tener confianza en mí. Alguna vez le tuve miedo, ahora fluyo con él. Al remar lo valoramos y nos damos cuenta de que está vivo y da vida a los habitantes -dice Soledad Gallardo, hoy mentora del programa, hace algunos años principiante de kayak.

La campaña “Por las Aguas del Futaleufú” busca que el presidente de la República, Gabriel Boric, declare Reserva de Caudal para el río Futaleufú junto al río Puelo con fines de preservación ecosistémica. Esto permitiría que las aguas fluyan libres, garantizando el desarrollo local, las actividades turísticas y agroecológicas que lo sustentan y por supuesto la cultura patagónica.

Hace dos años que comenzó esta movida, primero de forma comunal generando conciencia en los habitantes o a través de la radio con entrevistas y cápsulas explicativas. Se activaron las redes sociales, fue importante la ceremonia de lanzamiento para el pueblo, se apostó a participar en ferias y muchos encuentros locales y con organizaciones sociales para expandir el tema. También se dieron clases de educación ambiental en las escuelas, se hicieron bajadas al río en kayaks y balsas, se visitó a los pobladores más apartados, porque en los pueblos chicos, que corra la voz de vecina a vecino es la mejor difusión que se puede hacer.

Al poco tiempo comenzó la campaña nacional y por primera vez a la provincia de Palena llegó el director Nacional de la Dirección General de Aguas, Rodrigo Sanhueza, y anunció que recibiría la petición y sería entregada al Presidente de la República Gabriel Borich. “La comunidad de Futaleufú se organizó en torno a una estrategia de protección del río, con el fin de velar por los usos recreativos y turísticos que sostienen el desarrollo de la comuna, y quisieron aportar con documentación asociada la defensa del recurso hídrico”, comentó Sanhueza durante la ceremonia en que recibió el documento realizado por los profesionales de la Fundación RK.

A lo largo de los años, los derechos del agua han sido mayormente concedidos a empresas o individuos que los solicitan, lo que ha llevado a que los ríos en la zona central estén altamente degradados y al borde de desaparecer. Esta iniciativa busca precisamente revertir estos procesos, conservar lo que aún se puede salvar y evitar que los ríos lleguen a estados tan lamentables. Por eso todo un pueblo espera la decisión de la máxima autoridad nacional. Declarar Reserva de Caudal para el Río Futaleufú sería una clara señal de que por primera vez se está pensando en cuidar de verdad las aguas. Y permitiría avanzar de forma agigantada hacia mayores estándares de protección, sumando áreas marinas y terrestres.

En diciembre de 2023, durante una ceremonia, los vecinos y vecinas de Futaleufú recibieron la noticia de que el Gobierno actual está considerando la petición, lo que significa que el Río Futaleufú sería el primero en Chile en estar protegido bajo esta normativa. La propuesta que hoy en día solo está a la espera de la aprobación de la Contraloría del Estado, además, supone una ampliación del Código de Aguas reformado en 2005 agregando argumentos relacionados con el desarrollo regional y la defensa del medioambiente.

Mientras tanto, la Fundación Futaleufú Riverkeeper no se detiene. Esta semana anunció que firmó un convenio con organizaciones y universidades tanto chilenas como argentinas para potenciar las tareas de preservación de los ecosistemas locales.

Sigo moviéndome por Futa, voy hasta mi orilla de río favorita. La cálida arena acaricia mis pies mientras observo la danza cambiante del agua que refleja el verde nevado de las montañas. Siento preocupación y la convicción de que este pueblo ha luchado por sus aguas. De pronto, un destello de alegría: mis hijos, Facundo y Agustina, corren al agua y se sumergen, felices en el paraíso.



*Esta crónica está dedicada a la memoria de Melanie Kurtz, protectora de las Aguas del Futa. A veces, el río se lleva tesoros muy preciados, pero el recuerdo de tu trabajo, alegría y motivación perdurará en quienes tuvieron la oportunidad de conocerte. Gracias por ser parte de la lucha por la protección y conservación de la cuenca del Río Futaleufú.