El mapa se ilumina
por Violeta Moraga
Día dos de Nave de No Ficción. Un punto en común recorrió todas las actividades: el espíritu de comunidad federal.

El cielo volvió a abrirse la mañana del segundo día de NAVE de No Ficción. La euforia de la primera jornada se mantuvo intacta, pero los encuentros parecían estar sucediendo hace años.
Una vez más, la sede de la UNRN abrió sus puertas para recibir los dos primeros talleres que dieron inicio a la navegación. En uno, Cecilia Rayén Guerrero Dewey trajo un Kit básico de crónica patagónica y abrió el debate a la complejidad de narrar un territorio que tiene un lenguaje y una cosmovisión particular.
“No es fácil publicar, pero hay que escribir igual: en la Neuquén de Vaca Muerta hay mil personas durmiendo en la calle. Es cierto que una crónica quizás no le soluciona la vida a nadie, pero hay algo más que el clic que se viraliza rápido: está la historia de un territorio que nos atraviesa en sus contradicciones, en sus heridas. Tenemos que poder contar eso; la crónica es un espacio de memoria colectiva, de identidad y de poder mostrar un momento histórico”, dijo Cecilia.
La participación se multiplicó en las voces que fueron narrando distintas experiencias: “Me pregunto si es necesaria cierta extrañeza”, dijo un colega venido desde Chile. “Pienso en esta idea de tener una pata en cada lado, para tener esa extrañeza justa, que nos permita salir de la condición de inmediatez”, completó y preguntó por los límites éticos. “Contamos a riesgo de meter la pata. Pero la belleza y el tiempo que le dedicamos a las cosas nos permite buscar estrategias. Hay muchas estrategias para hacer las cosas sin que sean peyorativas. Atravesemos la incomodidad, quedémonos en lugares incómodos que habilita después a la escritura”, devolvió Cecilia.
Mientras este debate se daba en una de las aulas, en la siguiente un grupo de personas se preguntaba: ¿Para qué sirve la ciencia?, charla que condujo Guillermo Mattei. Primero debemos encontrar respuestas a esa pregunta, después enfrentarnos al desafío de contar, trajo la propuesta. “Cualquier actividad necesita pensar en para qué”, resonó en un aula donde se armó una modalidad de ronda. “Hay que comunicar de forma interna y externa, meterse en los medios con temas y generar contenidos propios, para que se entienda lo que hacemos. Es un trabajo de hormiga que requiere estrategias y formatos”, dijo una de las participantes.
Cora Gamarnik, quien se había sumado a la ronda, recordó no solo la importancia de la divulgación científica, sino también de la interdisciplinariedad de actores sociales, y señaló cómo esto ayudó en el caso de Pablo Grillo.
A las 11, en la apertura del taller Periodismo con IA Ángeles Alemandi, del equipo de la FPP, contó que a partir del Mapeo detectaron una necesidad en los medios digitales del sur de capacitarse en inteligencia artificial. Y no quedaron dudas: el aula tuvo que ampliarse. Sus palabras dieron paso a la exposición de la especialista Irina Sternik, quien invitó a pensar cómo vincularnos con la IA “sin pasarnos nunca de la raya”. En este marco dio herramientas del programa Redacciones 5G de Personal. “La autenticidad es la nueva disrupción”, dijo, entre otros términos que llevaron a un ida y vuelta sobre un eje que despierta diferentes miradas, si bien algo quedó asentado: “la gente pide transparencia”.
Paralelamente, en el aula contigua, el periodista chileno Carlos Basso desarrolló el taller Cómo reportear el nuevo crimen organizado transnacional: “Si el escenario delictivo se complejiza, barre fronteras y desafía gobiernos, ¿de qué manera cambia el periodismo para narrarlo?”, indagó.
“Venimos a participar de los talleres y de los espacios de charla”, dijo a la salida de la charla Martín Vallejos, editor de Contramar e integrante del medio Sur Arriba de Chubut. “Llegamos a este taller pensando que, como repetía insistentemente Carlos, no es una situación que nos afecte directamente a nuestros territorios pero, al mismo tiempo, hay mucho en esa práctica periodística que nos permite espejar para otras realidades que vivimos, en nuestro caso con la apropiación territorial: vemos cómo están coludidas las mafias económicas con los estamentos gubernamentales. ¿Qué podemos hacer cuando se cierran las fuentes, cuando no podemos hablar con los fiscales, cuando no podemos hablar sobre los procesos de lo que está pasando con la tierra en nuestra zona?”, se preguntó en voz alta y destacó la importancia de este evento “para encontrarnos, para hacer red, para formarnos, para tener la posibilidad de hacernos preguntas que no nos hacemos en el contexto del laburo cotidiano”.
Javier Andrónico es periodista y vino desde Antofagasta, Chile, por segundo año consecutivo. Se enteró del festival mientras cursaba un magister. “Es interesante conocer otros colegas de lugares muy lejos de donde uno es, compartir experiencias, las anécdotas que tienen, sus historias, los medios con la precarización que en ambos lados de la cordillera también hay. Compartimos factores y características”, reflexionó.
“Estos lugares siempre son importantes porque reúnen a gente del sur del continente, pero también de otros lugares. Yo mismo vengo de la frontera norte de la Argentina”, expresó Eduardo Ledesma, periodista y escritor de Corrientes. “El encuentro te permite interactuar, hablar con gente que hace lo mismo en distintos lugares, también generar relaciones, redes para hacer trabajos colaborativos, detectar qué es lo que están haciendo en otros lugares las personas que hacen lo mismo que vos”, continuó y destacó la curaduría del evento: “La organización de NAVE está muy pendiente de que sea un encuentro federal, que todas las voces estén representadas y también que los temas de discusión sean temas que fijan una posición. Está bueno hallarse con gente que más o menos uno cree que tiene afinidad, sobre todo desde el punto de vista humano, en un momento en el que todo es artificial, ¿no?”.
Entre charla y charla el público parecía moverse como una marea armónica. A un costado, la Librería La Sede desplegaba el acceso a material que no se consigue tan fácilmente en las librerías comunes, con muchos de los libros que se presentaron en NAVE, en esta y otras ediciones. Así también los círculos de charlas permitieron compartir material, y hubo quienes viajaron desde lejos, especialmente para ello: “Trajimos algunos libros. Algunos vinculados a crónicas y otros a mujeres mapuches, investigaciones de ciencias sociales becadas en la región. Nos pareció oportuno traer libros, donar a la Universidad y a los ganadores del Concurso de Crónica Patagónica”, dijo la presidenta de la Unidad de publicaciones de Ciencias Sociales de la Universidad de Quilmes, Mónica Rubalcaba, quien hace tres ediciones participa de NAVE.
Por la tarde, las personas que llegaron al Puerto San Carlos llenaron hasta los pasillos del Microcine donde se realizó la primera actividad: Antes que todo, Caparrós. El periodista y escritor se sumó al festival de manera virtual, en conversación con Santiago Rey. Conectándose desde el otro lado del océano el clima que se generó más allá de las distancias, logró la intimidad necesaria para hablar de su hacer, su trayectoria, pero también de lo que viene con la publicación de su último libro: La revolución ya no es lo que era. Todos los que estuvimos allí lo escuchamos con admiración y agradecimiento.
¿Cómo seguir después de este pico de emoción? Desplegando las velas NAVE convocó con la misma pasión a la siguiente charla: Lo innombrable, ese paisaje sonoro, con la presencia de Paula Rodríguez y Flavia Campeis que hablaron del poder de desplegar un trabajo territorial que ninguna hubiera podido hacer por sí sola. Presas por parir y ¿Dónde está Paula? son dos documentales sonoros que nacen lejos de los grandes centros de producción y que eligen escuchar lo que las instituciones no quisieron oír. “Partimos de la base de que hacemos un periodismo desde el lugar del feminismo, desde esa toma de posición. Valoro mucho haber podido llevar el podcast a muchos lugares, se escuchó en más de 50 países. El formato nos posibilitó eso, que se escucharan las voces”, dijo Flavia Campeis, su podcast narra el caso de una mujer aún desaparecida en San Lorenzo, Santa Fe. Paula Rodriguez puso en contexto el trabajo de Presas por parir, que narra casos de mujeres judicializadas por eventos obstétricos: “Cuando aparecen estas historias contadas como casos policiales aparecen como un caso anómalo, pero lamentablemente algo es algo que sucede mucho”, señaló.
A esta hora la luz se espejaba en el Lago Nahuel Huapi que abrazó con todos sus matices un día más del Festival. Fue en ese momento, con la quietud de montaña al fondo, que se hizo lugar a uno de los momentos claves de esta jornada: la entrega de premios de la VIII edición del Concurso de Crónica Patagónica.
“Es un doble agradecimiento estar acá, recordé la facultad por estar rodeada de gente y de colegas. Este es un gran envión”, dijo Soledad Barrenechea (Trelew), mención especial. Por su parte, Cesar Gómez (Osorno), segundo premio, señaló: “Ahora que conozco el festival, no me sacan más. Escribir desde Osorno no es fácil. Escribir desde el sur tiene algo de locura, algo de improbable. Saber que existe NAVE de No Ficción reconforta y le da sentido a la escritura. Me voy para Osorno con la mochila llena de afectos”. Finalmente, Mairyn Arteaga Díaz de la región del Bío Bío -primer premio- apareció en pantalla desde el otro lado de la cordillera y contó su proceso en la escritura de la crónica ganadora.
El jurado también comentó su experiencia de lectura. La periodista Marina Abiuso dijo: “hay algo de cómo es el vínculo con el territorio, que necesariamente tiene particularidades. Una de las cosas más interesantes es que los trabajos mostraban y explicaban desde este lugar”. Jorge Spíndola destacó por su parte esta mirada que trata de volver a repensarnos de mar a mar y no dependiendo de los centralismos. “Me pareció que nosotros debíamos ser leales a esos principios, porque también es una lealtad en el sentido afectivo y político de esta transversalidad andina con la que nos hemos construido en la Patagonia”, señaló. “Eso aparece en la intención transfronteriza del concurso. Fue una sorpresa encontrarse con estos trabajos, reconstruir nuestro territorio afectivamente tiene que ver con retomar la palabra en este aspecto también. Hacer territorio, desde un lenguaje crítico, creativo, que une la literatura y la tradición de la crónica fue algo que vimos y pudimos reconocer. Repensar el territorio es trabajo de la palabra y por eso lo celebramos y lo premiamos”, completó Espíndola. “Pensar de mar a mar. Esto es una hermosa comunidad que todo este equipo ha conseguido sostener en el tiempo”, dijo Martín Sivak y destacó la idea de mirar la Argentina desde el sur, leerla desde el sur y añadió: “existe una sensibilidad patagónica y fue parte de lo que vimos”.
Cuando parecía que ya no se podía más, empezó la charla Dato mata relato: periodismo en tiempos de ultraderecha, con la intervención de Noelia Barral Grigera y Diego Iglesias, moderada por Lautaro Bentivegna. “Me parece importante no normalizar lo que pasa”, señaló Noelia en torno a los discursos de odio y las expresiones violentas que tienen lugar en la actualidad. “Coincido en que no hay que normalizar la violencia desde las altas esferas del poder político, que se traslada a otros lugares”, sostuvo Diego Iglesias. “Lo obvio es que Milei es una persona desquiciada. Pero hay algo para pensar y es que, desde algunos sectores del periodismo, se ha hecho mucho para que la gente y la sociedad desconfíe del periodismo”. La charla también abarcó el manejo de datos, el armado de agendas, la elección de los entrevistados y las entrevistadas, y la cocina detrás de esas voces que día a día nos acompañan.
El festival podría haber terminado ahí. ¿Qué más le podíamos pedir? Sin embargo la pantalla volvió a encenderse para llegar hasta la casa de María Moreno, quien no pudo llegar al festival por cuestiones de salud, pero sorteó los límites de la corporeidad para hacerlo.
Es así que la tarde del viernes la autora de Black out, El petiso orejudo, Teoría de la noche, El fin del sexo y otras mentiras, Oración y La merma, ganadora de la Beca Guggenheim, el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas y los Premios Konex de Platino y de Brillante, recibió a través del Consejo Superior de Docencia, Extensión y Vida Estudiantil de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) la concesión de su máxima distinción académica: el título de Doctora Honoris Causa, entregado por el rector de la universidad, Anselmo Torres. La emoción trascendió cualquier palabra, pero resonó como un acto necesario por un reconocimiento que la escritora nunca demandó, pero que le cabe en todas sus dimensiones.
Para cerrar esta segunda jornada por la noche la Estación Araucanía acunó El increíble viaje de la planta de café: la experiencia inmersiva de Gastropolítica de Maxi Guerra que propuso un recorrido de la vida del café a través de la historia, la botánica, la música, los videojuegos y la política.
Cuando las luces se encendieron, nadie sabía bien dónde estaba en un mapa que se había iluminado con las antorchas de un encuentro que hoy, en su tercer y último día, seguirán alumbrando el camino.